En menos de tres años, antes de la riña registrada antier en la cárcel de Tula, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH) registró 26 muertes de reos en los Centro de Readaptación Social (Cereso) de la entidad, la mayoría de los fallecimientos por una deficiente atención médica.
En sus diagnósticos penitenciarios de 2014 al primer semestre de 2016, también reportó decesos por riñas y un interno al que le dispararon al intentar fugarse.
En 2014 hubo nueve fallecimientos de internos: tres en el Cereso de Pachuca, tres en el de Tulancingo, uno en Jacala y otro en la cárcel distrital de Tizayuca; asimismo, uno más en Atotonilco el Grande.
Los padecimientos que originaron las defunciones son complicaciones por cáncer, VIH-Sida, cardiovasculares y diabetes, según los diagnósticos del organismo público estatal y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Además, estos entes destacan que existe un desabasto de medicamentos, material de curación y equipo.
Para 2015 se documentaron 12 defunciones: en el primer semestre de ese año fueron nueve: cuatro en Pachuca y dos en Tulancingo, así como una, respectivamente, en las cárceles de Apan, Huichapan y Tula, por sepsis, insuficiencia respiratoria, infarto y asfixia.
En marzo de ese año, la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJEH) informó de la muerte de Pedro Rubio, quien falleció tras presentar un dolor abdominal; los reos afirmaron que padecía presión alta y requería medicación, la cual nunca le fue suministrada en el penal. Por el caso, la CDHEH inició una queja, aún en proceso.
De julio a diciembre de 2015, otros tres internos fenecieron: en Pachuca, Ixmiquilpan y Huejutla; en este último sitio se suscitó cuando un interno intentó cruzar la barda perimetral la penitenciaría huasteca: los custodios dispararon. También el organismo estatal inició queja de oficio.
En el primer semestre de 2016 murieron cinco reos más en los penales de la Huasteca, Jacala, Molango, Tulancingo y la cárcel de Tizayuca. El 30 de junio, un interno del Cereso de La Lima, Jaltocán, murió tras una riña.
De acuerdo con la CDHEH, el diagnóstico de segundo semestre de 2016, que contienen las muertes de las personas privadas de su libertad en ese periodo, se dará a conocer hasta la última semana de enero de 2017.
Con la riña registrada la mañana del 18 de enero de 2017 en el Cereso de Tula, que dejó dos muertos, la suma asciende a 28 víctimas, sin contabilizar los fallecimientos de julio a diciembre del año anterior.