Si el presidente electo Donald Trump declara la guerra económica a México, las cosas podrían empeorar para el país vecino que desde el pasado proceso electoral de Estados Unidos ha padecido las acciones y palabras del empresario neoyorquino, prevé el semanario británico The Economist en su más reciente edición.
“Las promesas de Trump de hacer que México pague por el muro fronterizo, de deportar a millones de inmigrantes ilegales y de romper el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) estuvieron entre las pocas políticas consistentes en su campaña electoral, en gran parte libre de sustancia”, reseña el medio.
El reporte refiere cómo Trump “no ha perdido su gusto por vapulear a México” y recuerda el discurso pronunciado por el magnate en su primer conferencia de prensa como presidente electo en el que insistió en que México se está “aprovechando” de Estados Unidos. “Los mexicanos sólo pueden esperar y preguntarse cómo piensan actuar en esa noción equivocada”.
“La presidencia de Trump, que se está extendiendo hacia México, ya está causando problemas”, dice The Economist al referirse a la inflación que ha comenzado a aumentar en respuesta a la devaluación del peso causada por la elección de Trump y a las cinco veces que el Banco de México elevó las tasas de interés en 2016.
El artículo menciona como en los últimos meses, los economistas han reducido sus previsiones de crecimiento del PIB en 2017, pasando de un promedio de 2.3 por ciento a uno de 1.4 por ciento. Asimismo destaca la reducción a “un subsidio popular” que derivó en el aumento a los precios de la gasolina hasta un 20 por ciento.
“Si el señor Trump declara la guerra económica, las cosas podrían empeorar. El pugilismo del señor Trump aumenta las posibilidades de que Andrés Manuel López Obrador, el populista de izquierda, gane. La economía podría caer en recesión, al igual que México se está preparando para una elección presidencial en 2018. Probablemente se contrarrestaría el proteccionismo estadounidense con el tipo de nacionalismo económico autodestructivo al que México ha recurrido desastrosamente en el pasado. Las reformas vitales de energía, telecomunicaciones y educación, promulgadas bajo el actual presidente de México, Enrique Peña Nieto, podrían ser revertidas”, analiza la revista.
The Economist menciona que los funcionarios mexicanos han considerado “dos peligros principales” con la presidencia de Trump: “El primero es que los Estados Unidos renuncie al TLCAN, lo que podrá hacer después de seis meses de aviso, o simplemente destrozarlo colocando barreras comerciales. El segundo es que, como una manera de forzar a México a pagar por el muro, el Sr. Trump lleve a cabo su amenaza para bloquear las remesas de los inmigrantes en los Estados Unidos”.
Con respecto a la deportación de millones de migrantes, “la otra gran idea anti-mexicana del presidente electo” indica que es menos amenazadora si se considera que en la administración de Barack Obama, Estados Unidos deportó unos 175,000 mexicanos al año. “Trump tendrá dificultades para aumentar ese número”.
El artículo refiere que el instinto de Peña Nieto es actuar como si Trump fuera más razonable de lo que parece. En ese sentido, destaca el que el presidente mexicano haya traído de vuelta a Luis Videgaray, como secretario de Relaciones Exteriores. “Para algunos, la contratación de Videgaray parece una jugada inteligente… pero los mexicanos lo miran con desdén”.
The Economist dice que al dirigirse a un miembro de su círculo íntimo para gestionar la relación de México con Estados Unidos, Peña perdió la oportunidad de contratar a alguien con ideas frescas.
Dice que México piensa que tiene argumentos de peso para construir sobre la asociación con Estados Unidos en lugar de destruirla, aunque advierte que si la conciliación falla, México tiene pocas opciones atractivas.
“En una guerra comercial, sufriría horriblemente. Aumentar sus propias tarifas haría daño a sus propios consumidores. Sin embargo, eso no significa que México esté indefenso. En 2009 impuso aranceles a cerca de 100 productos estadounidenses, incluyendo fresas y árboles de Navidad, después de que Estados Unidos prohibió los camiones mexicanos en sus carreteras para proteger los empleos de los conductores estadounidenses. Eso llamó la atención de los políticos estadounidenses: el lobby pro-comercio prevaleció”.
También menciona el hecho de que el maíz, cultivado principalmente en los estados que votaron por. Trump, será un objetivo tentador. Explica que Estados Unidos vendió cerca de 2500 millones de dólares a México en 2016 por lo cual ante la pérdida de su mayor mercado, los agricultores estadounidenses de maíz podrían presionar a la Casa Blanca para que cediera.
“Por ahora, los mexicanos están rezando para que Trump se muestre más moderado en el cargo que durante su ascenso meteórico. Hay poca evidencia de que sucederá”, precisa el semanario.