ACEH.—Una niña camina muy cerca de donde se derrumbó una mezquita en el terremoto en Pidie, provincia de Aceh, el pasado 7 de diciembre. Al cierre de esta edición, autoridades indonesias estaban lanzando pedidos urgentes de ayuda para atender a los heridos y los damnificados, al día siguiente del sismo de magnitud 6.5, que dejó más de cien muertos, mientras los equipos de rescate seguían intentando encontrar supervivientes. El sismo fue especialmente destructivo por la baja profundidad a la que se produjo, que arrasó viviendas, mezquitas y comercios en toda la provincia de Aceh, situada en la punta norte de la isla de Sumatra. Más de 700 personas resultaron heridas en el terremoto, muchas de ellas con lesiones de gravedad. El fenómeno provocó gran pánico en las zonas costeras por el trauma del gran tsunami de
2004, que dejó más de 170 000 muertos en Indonesia y decenas de miles en otros países del océano Índico. En Indonesia, país ubicado en el “cinturón de fuego del Pacífico”, un alineamiento de volcanes que reposan en los límites de placas tectónicas y fallas sísmicas, los sismos son muy frecuentes.