DURANTE AÑOS, Kyle Patten, exjugador de béisbol universitario y powerlifter (levantador de pesas) competitivo, se recuperaba de los entrenamientos intensos con impactantes baños de hielo. Se ponía un par de calcetines, llenaba la bañera con hielo, y hacía a veces de aceituna en un enorme gin and tonic. Patten permanecía en este baño de enfriamiento profundo por lo menos media hora, mas solo conseguía aliviar el malestar de sus piernas y, a menudo, el remojón era intolerable. Hoy se limita a practicar el golf, pero el dolor de las lesiones del pasado no ha desaparecido.
Se enteró de la crioterapia de cuerpo entero por un amigo, quien juró que, con solo tres o cuatro minutos en el aparato —que parece un diseño de la era espacial y conocido como criosauna—, podría obtener los mismos resultados que sus maratones de hielo en la bañera. Patten hizo la prueba y se convenció. “Tardas un par de sesiones, pero una vez que encuentras tu ritmo, se siente increíble”, asegura.
Montones de atletas profesionales (como LeBron James, Kobe Bryant y David Beckham), celebridades (Jessica Alba, Alicia Keys y Mandy Moore) y una cantidad creciente de médicos y otros especialistas en salud están proclamando los beneficios de la crioterapia, mas esas afirmaciones solo se sustentan en anécdotas personales y un puñado de estudios poco reputados que han sido criticados por su mal diseño y falta de significación estadística. Además, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ha recibido el concepto con mucha frialdad: previene que la crioterapia puede causar asfixia, congelación, quemaduras graves y lesiones en los ojos. También puede provocar que la persona quede inconsciente, porque los vapores de nitrógeno en una habitación cerrada pueden conducir a una deficiencia de oxígeno. ¡Ah! Y la crioterapia de cuerpo entero podría precipitar infartos en individuos con enfermedades cardiacas.
Por otra parte, los dispositivos no regulados plantean el potencial de abuso. El año pasado, una mujer que trabajaba en un spa de Las Vegas probó el sistema después del horario de trabajo y quedó atrapada en el artefacto accidentalmente. Al parecer, se desmayó y murió asfixiada. Al día siguiente, sus colegas regresaron y la encontraron congelada.
La FDA regula todo producto que se defina como un dispositivo médico “destinado al diagnóstico de enfermedades u otras condiciones, o para la cura, mitigación, tratamiento o prevención de enfermedades”. De modo que cualquier empresa que no pretenda comercializar y vender un dispositivo para uso médico no requiere de la aprobación de la FDA. Ahora bien, un número creciente de empresas criosauna afirma tratar o curar padecimientos médicos graves como la enfermedad de Alzheimer, asma, migrañas y depresión; y algunas aseguran que la terapia puede promover la pérdida de peso o retrasar el envejecimiento. Si semejantes compañías hacen afirmaciones médicas, la FDA puede tomar medidas para obligarlas a cumplir con la ley.
Es así que, en agosto, la FDA envió cartas a dos compañías criosauna que hacían afirmaciones médicas, America Cryo USA y Cryohealthcare Inc. En entrevista con Newsweek, un portavoz de la FDA dijo que la agencia está “preocupada por el etiquetado de los dispositivos, el cual podría ser falso o engañoso para los consumidores, incluyendo las afirmaciones hechas en sus sitios web”.
NO ES UNA SENSACIÓN CÁLIDA Y ACOGEDORA
Una sesión en criosauna consiste en entrar en la cámara de congelación enfriada con vapor de nitrógeno líquido a cerca de -150 grados centígrados o menos. El usuario solo lleva guantes, calcetines y ropa interior para proteger las zonas del cuerpo más sensibles al frío. Algunas cámaras funcionan a temperaturas un poco más elevadas, y unas parecen grandes vestuarios refrigerados, con asientos para más de una persona. Sin embargo, la premisa no cambia: poner al cuerpo en modalidad de “luchar o huir” sometiéndolo a un frío extremo, y enviar abundante sangre oxigenada al centro del cuerpo. Después, esa sangre regresa a las extremidades y, según dicen, acelera el proceso curativo del organismo y reduce la inflamación.
Lance Mald, director médico y cofundador de KryoGenesis, asegura que su compañía es la primera en Estados Unidos que cuenta con un criosauna en un consultorio médico. El médico responsable, Kenneth McCulloch, cirujano ortopédico de la ciudad de Nueva York, explica que su objetivo es hacer que la terapia sea más accesible a los pacientes. Con anterioridad, McCulloch ha ofrecido otras terapias no reguladas, incluyendo inyecciones de células madre e inyecciones de plasma rico en plaquetas. “En Europa y Asia se usaron un montón de cosas durante años —y literalmente décadas— antes que en Estados Unidos, debido a la demora de la aprobación de la FDA”, acusa.
En la década de 1970, un médico japonés desarrolló la crioterapia del cuerpo entero para tratar pacientes con artritis reumatoide. En breve, la terapia se hizo muy popular en Europa, donde a menudo está cubierta por los seguros médicos. Su popularidad comenzó a diseminarse en Estados Unidos hace poco más de una década.
Con todo, muchos expertos en salud disputan los beneficios de aplicar frío en una parte del cuerpo lesionada, aunque sea una bolsa de hielo. Por cada médico que afirma que la terapia fría alivia las lesiones y acelera la curación, hay expertos que aseguran que introducir frío en la piel demora la curación. Un estudio publicado en 2013, en The American Journal of Sports Medicine, encontró que, si bien el frío en la piel retrasaba la inflamación, no aceleraba la recuperación del daño muscular. Otro, publicado en 2014 en Knee Surgery, Sports Traumatology, Arthroscopy, sugiere que la aplicación de hielo disminuye el proceso de curación natural del cuerpo, ya que hace que los vasos sanguíneos permanezcan constreñidos mucho tiempo después de retirar la compresa.
Sin embargo, desde Hipócrates, la mayoría de los médicos ha reconocido que el hielo ayuda a aliviar el dolor y la inflamación. Aunque todavía no se entiende completamente la causa, cuando aplicas algo frío en la piel —en el sitio de la lesión— ocurren ciertos cambios fisiológicos: el frío constriñe los vasos sanguíneos, lo cual reduce el flujo sanguíneo a la lesión e impide la acumulación de líquido (la inflamación que provoca una lesión comprime el tejido circundante, y eso causa dolor). Asimismo, el hielo adormece la superficie de la piel, actuando como un analgésico.
El Dr. Charles Kim, especialista en manejo del dolor en el Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, señala que, de cualquier manera, los riesgos de la crioterapia parecen superar los beneficios, sobre todo considerando el precio. Los tratamientos cuestan entre 40 y 80 dólares, y los crioterapeutas recomiendan un mínimo de diez sesiones para obtener los beneficios de exposición gélida. “El hielo ha existido desde hace mucho, mucho tiempo. Funciona. Y es barato”, dice. “Pero a veces, el hielo es incluso demasiado frío, por eso recomiendo a mis pacientes que usen una bolsa de verduras congeladas”.
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Publicado en cooperación con Newsweek/ Published in cooperation with Newsweek