La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dio a conocer los resultados de la prueba PISA 2015, que en esta ocasión se enfocó en el área de ciencias, por encima de la lectura o las matemáticas.
El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) dejó al descubierto el “mal desempeño” que tienen los alumnos en las escuelas de México en comparación con 69 países más en el mundo.
“El desempeño de México se encuentra por debajo del promedio OCDE en ciencias (416 puntos), lectura (423 puntos) y matemáticas (408 puntos). En estas tres áreas, menos del 1 por ciento de los estudiantes en México logran alcanzar niveles de competencia de excelencia (nivel 5 y 6)”, dice el resultado de PISA 2015 dado a conocer el día de hoy.
Al respecto, Mariana Becerra, investigadora de movilidad social en el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), dijo en entrevista telefónica con Newsweek en Español, que los resultados “son muy lamentables, pues ya son 15 años que se está midiendo el resultado educativo y en México prácticamente no ha habido cambios”.
“La prueba Enlace y la prueba Planea ya vienen reportando el bajo desempeño escolar, por lo que PISA confirma el rezago educativo y la baja calidad escolar en México. Es de preocuparnos que Chile y Uruguay, países muy parecidos a México, estén por encima de nosotros”, dijo Becerra.
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Estudios de movilidad del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, indican que si el padre tuvo mala educación, el hijo tendrá mala educación. Por el contrario, si es buena, la de los hijos también.
FOTO: Cuartoscuro
Pero para Mariana Becerra los resultados de PISA son consecuencia de una serie de aspectos familiares, sociales, económicos y políticos. La educación que se da a los jóvenes desde sus hogares, es piedra angular en su futuro profesional.
“Mantener a los niños en la escuela es una política pública necesaria en México”, dice Becerra. “Retenerlos por medio de incentivos es importante. Hay que hablarles de la importancia de no abandonar la escuela, que sepan que ante el costo de oportunidad de estudiar y trabajar, la escuela siempre gana”.
Para lograrlo y evitar que los jóvenes dejen la escuela por motivos económicos, es “necesario apoyar a los padres, a los hogares más pobres, para que retengan a sus hijos en la escuela el mayor número de años”, añade Becerra.
“También es muy importante influir en las expectativas de los padres, que los líderes de las familias estén convencidos de que estudiando les irá mejor, para que influyan en la decisión de los hijos de mantenerse estudiando. Es decir, involucrar a los padres en el futuro y las decisiones de vida de sus hijos”, indica.
Estudios de movilidad del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, indican que si el padre tuvo mala educación, el hijo tendrá mala educación. Por el contrario, si es buena, la de los hijos también.
La estadística del CEEY dice que de los padres que no tuvieron estudios, solamente el 5 por ciento de sus hijos llega a educación profesional. Por el contrario, 59 por ciento de los hijos cuyos padres tuvieron educación, llegan a educación profesional.
“Tiene mucho que ver el lugar del que vienen para su futuro desempeño escolar y profesional. Los patrones se repiten”, asegura Becerra.
Además del aspecto familiar, el siguiente obstáculo que tienen los estudiantes mexicanos para tener un buen desempeño, radica en las condiciones de las aulas.
“¿Cómo puede haber un buen desempeño escolar si las condiciones de las escuelas son tan precarias?”, se pregunta la investigadora. “Casi 50 por ciento de las escuelas en México no tienen drenaje, y 31 por ciento no tienen agua potable. Son muchas las carencias en infraestructura por las que no podemos exigir un buen rendimiento a los alumnos”.
Por supuesto está, además, el desempeño de los docentes para calificar la calidad de la educación.
“El impacto de las evaluaciones a los maestros no lo podremos ver hasta dentro de 10 años, pero esto también es un indicador del porqué nos va tan mal en PISA. Cuando la generación que entró en 2012 tenga 15 años podremos comenzar a juzgar a la reforma educativa, por lo que en este momento no se puede nada más culpar al sistema educativo de las fallas en las últimas décadas. Son muchos factores”, señala Becerra.
“La evaluación docente que ha sido tan controvertida es lo que puede sacar a México adelante”, opina Mariana Becerra.
Las políticas públicas por mucho tiempo no se enfocaron en la capacitación docente, la calidad de los profesores no era importante, y esta es precisamente la justificación de la reforma educativa.
“Los países a los que les va bien, capacitan a sus profesores. Para ser profesor en Finlandia tienes que tener estudios universitarios. No cualquiera entra, es difícil llegar a ser maestro. Pero estos países lo hicieron hace 20 o 30 años, lo de la evaluación a los profesores no es un invento de México”, apunta Becerra.
Son estas medidas – ambiente familiar, condiciones de las escuelas, políticas públicas enfocadas a la calidad docente, apoyo a la economía familiar – las que podrán posicionar a México de mejor manera en las competencias educativas globales, y combatir la deserción escolar.
“Lo más grave es que PISA sólo toma en cuenta a los alumnos inscritos en escuelas, pero en México tenemos además un problema muy grave de deserción y cobertura. Aproximadamente un 16 por ciento de los alumnos de 15 años no están inscritos, y 4.5 por ciento de los inscritos recaen en la deserción en la secundaria. Eso sin contar que 1.8 millones de jóvenes en México entre 14 y 18 años están trabajando y estudiando, lo que definitivamente no ayuda a tener un buen desempeño escolar”, puntualiza la investigadora.
“PISA es una llamada de atención para cambiar el giro de la educación en México. Tengo esperanza en que en 10 años empecemos a ver los cambios de la reforma educativa”, añade.
Sin embargo, “lo preocupante en el país es que para el próximo año se ha recortado el presupuesto para capacitación docente y para educación, entonces vamos en dirección contraria a lo esperado”.
La diferencia de México con los países que lideran los resultados de PISA, es que llevan años enfocándose en los docentes, en que solamente los más capacitados y los más competentes lleguen a dar clases. Sin duda, el país debería estar deberíamos cercano a Chile, a Uruguay, y al promedio de la OCDE.
En el CEEY se dedican a desarrollar políticas públicas para mejorar la educación, para combatir la deserción y la entrada tardía a las escuelas. “A mayor nivel educativo, las posibilidades de ascenso social se multiplican. Entonces, en una sociedad con mayor educación, las posibilidades son mayores para todos”, concluye Becerra.