Mujeres, el engranaje irremplazable

DESAFIANTES COMO ANTÍGONA, intrincadas como Esmeralda, misteriosas como Aura, pero casi siempre incansables como Agnes Grey, las mujeres son origen de pequeñas y grandes revoluciones.

En materia económica, su existencia es vital para los gobiernos y las empresas: suponen la mitad de la población global y son responsables de 65 por ciento de las decisiones de compra de las familias, sin importar cuán generosos o exiguos son sus presupuestos.

Laxman Narasimhan las describe como el engranaje irremplazable de la vida y los negocios.

“Las mujeres juegan un rol fundamental. Son jefas de familia y, frecuentemente, también son proveedoras. Además, son consumidoras. Los negocios funcionan gracias a ellas. Las mujeres son increíblemente importantes en las cadenas de valor y en la vida en general”, dice el presidente de PepsiCo Latinoamérica durante una charla telefónica con Newsweek en Español.

Narasimhan se encuentra en Buenos Aires, en donde unos minutos antes presentó un proyecto destinado a empoderar a las mujeres de Latinoamérica.

Cuando aborda el tema, imprime un sello genuino a su voz: se prevé beneficiar a 10 000 mujeres de cinco países de la región.

No obstante, está consciente de que hablar sobre PepsiCo supone también abordar temas álgidos, como los avances reales que se registran en la tarea de luchar contra el flagelo global de la obesidad o la necesidad de conciliar —más allá del discurso— el cumplimiento de metas de sustentabilidad con la generación de utilidades para los accionistas.

DAR PROPÓSITO A LA MUJER

Durante los últimos diez años, PepsiCo ha sido dirigida por Indra Nooyi, considerada por Fortune la segunda mujer más poderosa del mundo.

Cuando la empresaria de origen indio llegó a las oficinas del grupo en Nueva York habló claro. Su propuesta era que el corporativo “hiciera lo correcto”, aunque esto no siempre fuera lo más rentable.

Su apuesta fue acertada. Supo leer con oportunidad la transformación que vivían las preferencias de los consumidores. El tiempo, y los balances financieros del grupo, le concedieron la razón.

Hoy, Narasimhan habla sobre la responsabilidad social que tiene la iniciativa privada, a diferencia de lo que sucedía en el siglo precedente. “Las empresas tenemos un papel importante por jugar en la sociedad, debemos pensar en los productos, pero también en el planeta y en la gente. Tenemos que contemplar la diversidad y la inclusión”.

Desde su perspectiva, esta es la razón de ser de proyectos como el de “Mujeres con propósito”, que operará en Argentina, México, Colombia, Brasil y República Dominicana durante cinco años, hacen sentido.

La inequidad, sin embargo, se manifiesta en muchos ámbitos y minorías. La detonan el color de la piel, el género, las creencias religiosas… ¿Por qué apoyar mujeres en particular?

“Porque el desempleo femenino es un desafío a escala mundial. Todos los seres humanos debemos contar con una formación para ser exitosos y la desigualdad económica que viven las mujeres es algo que puede cambiar, y es nuestra intención formar parte de este cambio”, refiere.

Pero para ofrecer resultados, toda buena intención debe acompañarse de hechos. El cómo es pues una pregunta obligada.

Narasimhan detalla que el programa tiene previsto otorgar capacitación a mujeres para mejorar sus habilidades como empleadas, o para prepararlas para desarrollarse o crecer como emprendedoras. Una tarea que realizará junto con FUNDES Latinoamérica —una organización internacional que promueve el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas—, que se ocupará de proveer una plataforma digital que facilitará la formación y que permitirá que las participantes se enlacen.

Recuerda también que este programa de PepsiCo para empoderar mujeres ya tiene antecedentes en gigantes emergentes como China, pero también en la propia Latinoamérica.

En Belén de Umbría, Colombia, narra, se puso en marcha una iniciativa en la que participaron muchas mujeres viudas en la producción de botanas a base de plátano, lo que permitió a muchas de ellas abandonar trabajos de mayor rigor físico y salarios particularmente precarios. Los paquetes de estos productos incluían historias de las mujeres que los elaboraban.

Laxman Narasimhan: “Las mujeres juegan un rol fundamental. Son jefas de familia y, frecuentemente, también son proveedoras”. Foto: PepsiCo Latinoamérica

OBESIDAD Y SUSTENTABILIDAD

Con el nuevo milenio llegó una nueva tendencia, los consumidores comenzaron a ser más selectivos, a realizar un análisis cualitativo de los alimentos y a decantarse por alternativas más sanas. También exigieron a las empresas un mayor compromiso social y medioambiental.

En 2006, cuando Indra Nooyi tomó las riendas, debía elegir si mantenía el mismo esquema de negocios (era rentable) o si daba un giro. Optó por la ruta escarpada, y no era la primera vez que lo hacía. Luego dotó a su elección de nombre propio: desarrollo con propósito.

El grupo sufrió una reestructuración, vendió algunas de sus compañías y compró otras acordes con sus nuevos objetivos. Irse sacudiendo la imagen de la comida “chatarra” es un proceso largo.

Hay avances, pero no son suficientes. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) confirma que, durante la última década, el consumo de bebidas azucaradas, snacks y comida rápida creció en 12 países latinoamericanos en detrimento de las dietas locales, que eran saludables.

¿Qué hace concretamente PepsiCo para frenar la obesidad mundial?, se le cuestiona.

Narasimhan concede que “la obesidad es un problema complejo”, pero considera que su grupo ha avanzado mucho en este ámbito. “Nos hemos fijado objetivos cada vez más ambiciosos. Por ejemplo, nos pusimos como meta para el 2025 que dos tercios de nuestras bebidas tengan 100 —o menos— calorías, lo que implica revisar formulas o lanzar formatos diferentes”.

Por su parte, las grasas saturadas deberán reducirse a un máximo de 1.1 gramos por cada 100 calorías aportadas en snacks como las papas fritas.

Adicionalmente, PepsiCo se propuso reducir la emisión de gases de efecto invernadero en sus procesos de producción y realizar un uso más racional del agua en los cultivos de sus principales proveedores de insumos.

¿Es posible conseguir que el cumplimiento de metas de sustentabilidad sea compatible con la necesidad de generar utilidades para los accionistas?, se desliza al directivo.

Narasimhan, quien antes de formar parte de PepsiCo fuera durante casi dos décadas uno de los hombres clave de Mckinsey en Nueva Delhi, responde sin titubeos que sí es posible.

“Cuando se ahorra agua y se pone en marcha una política de respeto medioambiental también se están generando ahorros en todo el negocio”, dice.

“La desigualdad económica que viven las mujeres es algo que puede cambiar, y es nuestra intención formar parte de este cambio”. Foto: PepsiCo Latinoamérica

COMO ESTAR EN CASA

De regreso a las mujeres, en la mayoría de los países del mundo parecería fuera de sitio preguntar al directivo de una multinacional cuánto tiempo dedica a sus hijos, o si asiste —o no— a sus festivales escolares.

Indra Nooyi ha debido responder esta pregunta decenas de ocasiones y narrar, a colegas y prensa internacional, cómo ha conseguido conciliar vida y trabajo, sin que esto sea siempre posible.

Es momento de mirar las cosas desde una nueva perspectiva. ¿Cuál ha sido la principal contribución de Indra Nooyi como CEO de PepsiCo?

“Conozco a Indra desde hace muchos años y sus habilidades como directora general son irrefutables. Es una CEO a la altura de cualquier compañía del mundo. Sus habilidades son muchas y eso la convierte en una gran directiva. Pero debo decir que además ha sabido poner su sello particular en el trabajo”, dice afable, “las mujeres pueden hacer todo lo que los hombres hacemos, pero siempre están en capacidad de hacer algo más. Y así han sido las cosas con Indra”.

El trabajo es compromiso, estrés y pasión. Lo que más disfruta del suyo, confiesa Laxman Narasimhan, es la forma de ser de la gente. “Vengo de India y he estado en muchos lugares del mundo, pero creo que lo que más amo de mi trabajo es pasar tiempo en los distintos países de América Latina aprendiendo de la gente. Es una región que me ha tendido los brazos y a la que yo he abrazado también. Disfruto la calidez de su gente, los lazos emocionales que crean. Es como estar en India, como estar en casa, y sí, vaya que lo disfruto”.