Canadá en “emergencia nacional” por sobredosis de opiáceos

En septiembre, el gobierno de Justin Tradeau aprobó una ley para que los adictos a la heroína tuvieran acceso a la versión medicinal a través de una prescripción médica. Dos meses después, el ministerio de Salud asegura que el aumento de muertes por sobredosis representa una “crisis nacional de salud pública”.

El gobierno de Canadá podría declarar “una emergencia” por el incremento de mortalidad a consecuencia de los opiáceos.

“Si establecemos que el estado de emergencia es una herramienta adecuada, la declararemos”, afirmó la ministra, Jane Philpott, en la apertura de una cumbre nacional en Ottawa sobre esta crisis.

Las terapias de heroína medicinal son usadas en varios países, entre ellos Suiza, Alemania y Holanda. Sin embargo, varias provincias registran un aumento de muertes.

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En 2015, alrededor de 2,000 canadienses murieron por sobredosis de opiáceos dijo un portavoz del Nuevo Partido Democrático, Don Davis.

El cambio a la ley de Drogas y Sustancias Controladas permitió a los doctores que cuenten con un permiso bajo el programa federal de Acceso Especial recetarles a sus pacientes adictos el medicamento conocido como diacetilmorfina.

“Cuando se tienen más de 700 muertes cada año en Ontario, un número similar en Columbia Británica, cifras en ascenso en Alberta y en Manitoba, queda claro que se debe actuar con urgencia”, dijo por su parte Eric Haskins, ministro de Salud de Ontario.

Esta crisis está claramente vinculada con la proliferación de opiáceos falsificados, como las imitaciones de fentanilo, un potente sedante, el mismo que causó la muerte en abril del cantante estadounidense Prince.

En Columbia Británica se registraron 332 muertes por sobredosis de fentanilo en los primeros nueves meses del año, el triple que en el mismo periodo del año pasado.

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“De una potencia estimada cien veces superior que la morfina”, según la policía federal, este sedante en estado puro puede, con “una dosis de apenas dos miligramos (…) matar a un adulto”.

La Asociación Médica de Canadá reconoció que “los hábitos de prescripción de opiáceos”, a menudo recetados en casos de cáncer o de enfermedades crónicas, “están entre los muchos factores que contribuyen a esta crisis”.

Es una situación que le consta a Donna May, una mujer de Ottawa que perdió a su hija cuando ésta comenzó a acudir al mercado negro para seguir consiguiendo la oxicodona que su médico se negó a seguir recetándole. Este medicamento le fue prescrito después de caer por las escaleras.

“Su adicción se volvió cada vez más y más grande hasta el punto de que no se dio cuenta y perdió el control”, relató May a la cadena CBC antes de contar su testimonio en la conferencia, que cierra el sábado.

Con información de AFP