Un resplandor verdoso adorna el cielo británico

Los expertos lo confirman. Se llama resplandor
atmosférico, y es fácil de confundir con la aurora boreal. El resplandor
atmosférico es el ‘brillo’ natural de la atmósfera terrestre, que ocurre con
frecuencia en todo el planeta. Hay tres tipos: diurno, crepuscular y nocturno,
y los tres se deben a la interacción de la luz solar con las moléculas de la
atmósfera, sólo que cada uno tiene su manera especial de formarse.

El diurno se produce cuando la luz solar choca de día
con la atmósfera; las moléculas de la atmósfera absorben parte de esa luz, lo
que les aporta un exceso de energía, se excitan. Las moléculas liberan la
energía en forma de luz, bien en la misma frecuencia (color) que la luz que
absorben o bien en una frecuencia un poco menor. Esta luz es mucho más débil
que la solar, de modo que no se puede observar a simple vista.

El resplandor crepuscular es igual
al diurno, pero solo la atmósfera superior está iluminada por el sol; el resto
de la atmósfera y el observador se encuentran en la oscuridad. A diferencia del
diurno, el crepuscular sí se pude apreciar a simple vista.

El resplandor atmosférico nocturno posee una química distinta;
no hay luz solar que brille, el responsable del brillo es un fenómeno
denominado quimioluminiscencia. Para entender: durante el día, la luz solar
deposita en la atmósfera energía, parte de la cual se transfiere a las
moléculas de oxígeno, esto ocurre en torno a los 100 kilómetros de altitud. El
oxígeno atómico no logra deshacerse fácilmente del exceso de energía, de modo
que actúa durante varias horas como almacén energético. Luego, el oxígeno
molecular libera energía, nuevamente en forma de luz, que se produce en varios
colores, incluida una brillante emisión verde.

En realidad, el resplandor verde no es particularmente
brillante, sino que es la que más brilla de todas las emisiones de
luminiscencia atmosférica nocturna.

La emisión de resplandor nocturno verde es muy similar
al famoso verde que se aprecia en la aurora boreal. Nada raro; es producido por
las mismas moléculas de oxígeno, aunque son fenómenos no relacionados entre sí.

El resplandor atmosférico puede
observarse en cualquier dirección libre de contaminación lumínica, a unos 10º o
20º por encima del horizonte. Para incrementar las posibilidades de observarlo,
lo mejor es tomar una fotografía de exposición prolongada de un cielo nocturno
sin nubes y oscuro.