Florencia, famosa por ser uno de los
más impresionantes ejemplos de arquitectura gótica y renacentista de Italia, es
muy celosa al preservar la integridad de su centro histórico; varias de sus más
preciadas joyas están en la Piazza del Duomo y el alcalde no quiere ver un
McDonald’s ahí.
La empresa de los arcos amarillos está dispuesta a dar
la batalla, y demandó a la ciudad por 20 millones de dólares, a sabiendas de
que la decisión en su contra fue ratificada en julio por un panel técnico.
McDonald’s insiste en que había modificado su
propuesta, alterado hasta su menú original, con el afán de cumplir con los
lineamientos de la ciudad. Alega que está siendo discriminada y busca recuperar los 19.7 millones que estima
que perderá en los próximos 18 años, según informa el diario italiano Firenze Today.
Argumenta que propuso un plan para “operar de manera
respetuosa hacia las políticas locales aceptando, inclusive, incluir productos
locales típicos”, lo que es una exigencia del reglamento comercial local.
“Estamos completamente de acuerdo que el patrimonio cultural y artístico y los
centros históricos de las ciudades italianas tienen que ser protegidos y
garantizados, así como las tradiciones y la pequeñas tiendas locales, pero no
podemos aceptar regulaciones discriminadoras que atentan contra la libertad de
las iniciativas privadas que no benefician a nadie”, declaró McDonald’s en un
comunicado.
Dario Nardella, alcalde de Florencia, afirmó por su
parte que no había nada discriminatorio en rechazar la petición para abrir una
sucursal en la plaza, famosa por su arquitectura gótica y renacentista.
Hace unos meses, Nardella comentó al Consejo de la
ciudad: “McDonald’s tiene el derecho de presentar una solicitud, porque eso es
permitido bajo la ley, pero nosotros tenemos el derecho a decir no”.
Se trata del segundo
pleito fuerte que McDonald’s ha tenido este año con respecto a un sitio
en Italia. El mes pasado, se informó del disgusto de los cardenales en el
Vaticano sobre los planes de abrir una
sucursal cerca de la Plaza de San Pedro.
Es que también…, es claro que McDonald’s no tiene límites.