Los magnates en la política

El ahora presidente electo de Estados Unidos no es
el primer hombre de negocios que se mete a la política y gana una elección
presidencial o como jefe de Estado, estos son algunos de los magnates que han
saltado a la política ocupando el mayor puesto en sus respectivos países.

Silvio
Berlusconi (Italia)

Surgido de la pequeña burguesía milanesa, Silvio
Berlusconi construyó en 30 años un imperio reagrupando la televisión, edición,
publicidad, finanzas y fútbol con el Milán AC.

Multimillonario, ingresado en la política a los 58 años
con el partido Forza Italia –del cual era a la vez financiador e ideólogo– Berlusconi
gobernó como primer ministro italiano en dos ocasiones, la primera a partir de
1994, y durante nueve años en total.

Pero los conflictos entre sus intereses personales y
su actividad pública le valieron varios procesos judiciales, algunos de ellos
aun en curso.

Rafic
Hariri (Líbano)

Surgido de una familia pobre, Rafic Hariri hizo
fortuna en Arabia Saudita hacia donde partió en los años 70. Su imperio,
evaluado en más de 10 mil millones de dólares, incluye la construcción,
finanzas, medios, servicios y metalurgia. Luego de hacer fortuna, se apasionó
por la política, ocupó el puesto de primer ministro de 1992 a 1998. y luego de
2000 a 2004.

Después de la muerte de Rafic en un atentado en
2005, su hijo Saad retomó la antorcha política y fue primer ministro de 2009 a
2011, cargo al que regresó hace algunos días.

Bidzina
Ivanichvili (Georgia)

Este hijo de minero construyó su fortuna (4 mil 800
millones de dólares en 2016, según la revista Forbes) vendiendo computadoras, para luego fundar un banco ruso e
invertir en empresas mineras y metalúrgicas. En política hizo una carrera
relámpago y en menos de un año aglutinó a una oposición fragmentada.

Luego de su victoria en las legislativas de 2012,
accedió al cargo de primer ministro. Un año después se retiró oficialmente de
la vida política tras la elección del candidato de su partido como presidente,
pero la oposición lo acusa de continuar siendo el poder detrás del trono.

Sebastián
Piñera (Chile)

Surgido de la élite política tradicional chilena e
hijo de un embajador, Piñera hizo fortuna asociándose a compañías de tarjetas
de crédito en los años 80, y luego extendió su imperio a la farmacéutica, la
aviación comercial, minas y medios de prensa.

Fue electo senador en 1990 y luego presidente en el
quinquenio 2010-2014. Piñera tiene una fortuna estimada en 2 mil 500 millones
de dólares, según la revista Forbes.

Petro
Poroshenko (Ucrania)

Multimillonario que hizo fortuna con el chocolate,
Petro Poroshenko llegó a la presidencia de Ucrania en 2014 en el marco de una
insurrección prorrusa. El empresario, con una larga carrera política, prometió
vender su empresa Roshen si era electo, cosa que no hizo finalmente. Su nombre
apareció incluido en el escándalo de los Papeles de Panamá. La revista Forbes estimó su fortuna en 858 millones
de dólares.

Thaksin
Shinawatra (Tailandia)

Surgido de una familia de origen chino que hizo
fortuna con el comercio de la seda, Thaksin Shinawatra hizo carrera en la
policía antes de lanzarse a los negocios. Gracias a franquicias gubernamentales
y una red de amigos influyentes, edificó un imperio de telecomunicaciones y
extendió su actividad a las líneas aéreas y los medios.

Luego organizó un partido político que le permitió
ganar las elecciones de 2001, y ocupar el cargo de primer ministro hasta el
golpe de Estado de 2006 que lo llevó al exilio para escapar a una condena por
corrupción.