El poder de las ‘mujeres de negro’ en Polonia

“Mi útero, mi opinión”, “Gobierno, sal de mis ovarios”, eran algunas de las consignas que coreaban miles de mujeres por las
calles de Varsovia; ellas mostraron con fuerza y valentía el rechazo absoluto a
las intenciones del gobierno de prohibir el aborto incluso en los casos de
violación o incesto, cuando el feto es inviable o la vida de la madre está en
peligro.

El vice primer ministro de
Polonia, Jaroslaw Gowin, reconoció este miércoles que las protestas masivas hicieron
reflexionar a su partido, Ley y Justicia (Prawo i Sprawiedliwość, PiS, en polaco),
una formación de ideología católica, conservadora y de derecha que gobernó
entre 2005 y 2007, y regresó al poder en 2015.

“No se aprobará un proyecto de ley que prohíba el
aborto en los casos en que la mujer sea víctima de violación o cuando esté en
peligro su vida o su salud”, aseguró. “La movilización nos ha hecho pensar y ha supuesto una lección de humildad”.

La propuesta de prohibir el aborto en todos los casos
no fue, sin embargo, una iniciativa del PiS, fue presentada ante el parlamento
por las organizaciones conservadoras Ordo
Iuris y Stop Abortion, con el apoyo de unas 100 mil firmas.

Pero resultó evidente que el gobierno la hizo suya
cuando los parlamentarios del PiS votaron de forma unánime para que pasara al
siguiente nivel legislativo, a ser discutido por la comisión de justicia y
derechos humanos. Los diputados del partido gobernante también tumbaron la
iniciativa de la coalición Save Women (Salven a las mujeres), que proponía
liberalizar la legislación actual en torno al aborto.

En el bando en contra del aborto se escuchan voces llenas de
prejuicios, como la del ministro de Relaciones Exteriores, Witold Waszczykowsi,
que dijo: “Déjenles que se diviertan,
que se disfracen y que griten eslóganes estúpidos y vulgaridades”. O la
diputada Krystyna Pawlowicz que llegó a acusar a quienes se oponían a la
iniciativa para endurecer la ley de ser “fans de matar bebés”.

En el otro extremo, hay los que se congratulan ante lo
sucedido. La ex primera ministra de Polonia y ahora parlamentaria liberal Ewa
Kopacz, está convencida de que conseguir que el parlamento polaco rechazara el veto total al aborto corrió
por cuenta de las “mujeres de negro”.

“La protesta fue mayor de lo esperado. Varsovia se
volvió un enjambre de mujeres de negro, era increíble sentir la energía y el
enfado, la intensidad emocional”, relató una de las participantes, Agnieszka
Graff.

En Polonia, un país en el que 87 por ciento se asume
católico, la ley actual prohíbe abortar salvo en los casos de incesto,
violación, cuando el feto tiene malformaciones graves y la vida de la madre
está en peligro. En la práctica, varios médicos se oponen a interrumpir el
embarazo incluso en los casos en los que la ley lo permite, citando objeciones
morales. Aún así, se calcula que se practican más abortos ilegales que legales.

En el mundo hay seis Estados queprohíben la interrupción del embarazo bajo
cualquier circunstancia y tipifican penas de cárcel para toda mujer y
persona que realice, intente realizar o facilite la realización de un aborto: Chile, El Salvador, Malta, Nicaragua, República
Dominicana y Ciudad del Vaticano. Bien por las polacas.