Pasó 43 años en una silla de ruedas por error

Rufino Borrego volvió a
caminar, en su pueblo pensaron que era un milagro. Nada tenía que ver con la fe. 43 años después, una neuróloga descubrió
que había un error, y suministrándole un simple medicamento contra el asma –el indicado para el tipo de enfermedad
que sí padecía–, le devolvió la capacidad de caminar.

Borrego, quien vive en el
pueblo de Alandroal, en el sureste de Portugal, padecía en realidad una miastenia congénita. Al volver a
caminar se convirtió en una celebridad. Basta preguntar por Rufino para
escuchar la respuesta: “Es el que tomó el medicamento para el asma y saltó enseguida
de la silla de ruedas”. Lo primero que hizo fue ir al café de su barrio: “Pensamos que era un milagro”, recuerda
todavía con regocijo Manuel Melao, dueño del establecimiento.

Teresinha
Evangelista es la neuróloga que dio con el mal que tenía Rufino, cuatro décadas
después. “Todavía me acuerdo bien. Cualquier situación como
ésta es muy gratificante para un médico, poder cambiar algo en la vida de los
pacientes”, cuenta.

Evangelista, quien trabaja
actualmente en el Instituto de Medicina
Genética de la Universidad de Newcastle, en Inglaterra, explica que, si
bien es verdad que el diagnóstico original de Borrego fue errado, no puede hablarse de mala praxis: “Era el
padecimiento posible en ese momento; la miastenia congénita no se conocía y sólo se definió como
entidad clínica en la década de los 70.

Incluso actualmente “la enfermedad que padece Rufino
es muy poco frecuente, así que es muy difícil hacer un diagnóstico si un médico
no está acostumbrado a ver pacientes con síntomas similares”, agrega la
especialista.

Evangelista relata que
tenía como paciente inicialmente a la hermana
de Rufino, que padece la misma enfermedad pero menos severa. “Cuando
ella me contó sobre su hermano le dije que también lo trajera a la consulta”. El
cuadro clínico era muy característico, había mucha fluctuación en la función
motora, señala. “La miastenia se
caracteriza por altibajos marcados;
el paciente no puede contraer los músculos en forma debida”.

Agrega que puede caminar cinco minutos, y parar y
descansar. También afecta a los músculos respiratorios y de la deglución, pero
la debilidad no es permanente. “En cambio, la distrofia muscular –el mal que se suponía tenía Rufino–incluye una
serie de enfermedades genéticas que causan degeneración progresiva de los
músculos esqueléticos y pérdida del
tejido muscular, que empeora con el tiempo”.

La miastenia puede ser adquirida, una condición
autoinmune, cuyo tipo más común es la miastenia grave. También existe la miastenia congénita. “En este caso era
obvio que era una enfermedad genética porque había dos hermanos afectados”.

Ahora,
el único tratamiento que lleva Borrego consiste en someterse dos veces al año a sesiones de fisioterapia.
Cuando se le pregunta si guarda rencor por el terrible error de diagnóstico en
los años 60, dice que no: “Sólo quiero aprovechar mi vida”.