Nada de lo que ocurre en el Ártico se
queda en el Ártico.
Como consecuencia del calentamiento
global, este no es simplemente un juego de palabras sino un hecho que salta a
la vista. Ya no es posible seguir negando el cambio climático; es necesario hacerle
frente.
El calentamiento global está haciendo
que toda una región, que alguna vez se mantuvo en silencio y permanentemente
congelada, se abra al comercio, la transportación, la minería y todos los demás
beneficios y problemas de la vida moderna.
En agosto, el Crystal
Serenity, un gigantesco crucero que se utiliza para navegar en aguas
cálidas, navegó a través de la cima del mundo, y esto es sólo un ejemplo de la radical
transformación que coloca al Ártico en el centro del futuro del mundo.
El Ártico ya no puede dejarse en segundo
plano con respecto a otras partes del mundo. Es una de las últimas fronteras
importantes del mundo, y es necesario destacar su valor para todas las naciones.
Entre ellas se encuentra Estados Unidos, una de las principales naciones del Ártico
que cuenta con intereses primordiales en riesgo.
El año pasado, el Presidente Barack
Obama hizo varias afirmaciones en la histórica cumbre GLACIER, en la que participaron
18 naciones y que se realizó enAnchorage, Alaska, señalando la crucial
importancia de la región para Estados Unidos y para todas las demás naciones
participantes.
Ahora, al reconocer que el primer paso
hacia la acción es la comprensión, la Casa Blanca organizará la primera Cumbre
Ministerial de Ciencia del Ártico el 28 de septiembre. En ella, se hará énfasis
en la importancia de la ciencia para generar una base de conocimientos común con
respecto a los cambios que actualmente transforman radicalmente al Ártico, así
como para profundizar las relaciones internacionales y destacar la vital
importancia de la diplomacia científica
para hacer frente a los inevitables desafíos del Ártico.
En los últimos años, las preocupaciones
con respecto al Ártico se habían centrado en Rusia. Sus agresivas acciones en
su entorno inmediato, notablemente en Crimea y otras partes de Ucrania, han
generado preocupación en Estados Unidos y en otras de las naciones árticas con
respecto a sus intenciones en el extremo norte del mundo.
Rusia ha expandido su presencia militar
a lo largo de sus vastas fronteras árticas (aunque sin llegar todavía a los
niveles de la Guerra Fría), ha reclamado su preeminencia en las áreas de petróleo
y gas, minería y pesca en amplias áreas del Ártico como si se tratara de su
derecho territorial y ha planeado explotar el transporte marítimo a través de
la Ruta del Mar del Norte, que se ha vuelto más accesible debido a que el
casquete de hielo polar se reduce cada vez más.
Sin embargo, Rusia también está
uniéndose a otras naciones del Ártico para reconocer que el cambio climático
degradará su entorno, que el desafío sólo puede abordarse en común y que debe
cooperar, así como competir, con otras naciones con intereses en el Ártico.
De esta manera, Rusia participará en la Reunión
Ministerial de la Casa Blanca junto con los ministros de ciencias de otras
naciones. Y a pesar de la conducta de ese país en otras regiones, pensamos que
conviene a Estados Unidos lograr que Moscú participe.
La Reunión Ministerial de Ciencia del
Ártico reunirá a ministros de ciencias y otros funcionarios de alto nivel
pertenecientes a todos los estados miembros del Consejo del Ártico: Estados
Unidos (que actualmente preside al grupo), Canadá, Dinamarca, Finlandia,
Islandia, Noruega, Rusia, Suecia y muchas naciones que no pertenecen al Ártico
como Japón y Corea del Sur.
En conjunto, tomarán como base las
colaboraciones que han tenido éxito actualmente con respecto a la ciencia del
Ártico, el monitoreo de océanos y del medio ambiente, el cambio climático, la energía,
las telecomunicaciones, la difusión de datos y la investigación.
La reunión impulsará la comprensión de
los retos científicos del Ártico, fortalecerá la observación y difusión de
datos acerca de esa región, fomentará la resistencia regional ante condiciones
cambiantes y promoverá la educación para los nativos y comunidades indígenas de
Alaska en las demás naciones del Ártico.
El Comité Ejecutivo Estadounidense de
Dirección del Ártico, bajo los auspicios de la Oficina de Política de Ciencia y
Tecnología de la Casa Blanca, organiza y dirige esta reunión ministerial de
ciencia, con objetivos científicos y de investigación específicos.
Este es un verdadero esfuerzo de “todo
el gobierno” en el que participan todos los organismos relacionados con la
estrategia de Estados Unidos en el Ártico, entre ellos, la Marina y la Guardia
Costera de Estados Unidos, la Administración Nacional de Aeronáutica y del
Espacio, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y la Fundación
Nacional de Ciencia.
Esta reunión puede ser el modelo para un
nuevo tipo de participación global, basada en tres principios clave:
1.
El fomento del conocimiento
científico es estratégicamente importante y no tiene fronteras
2.
La diplomacia científica puede
apoyar los objetivos diplomáticos y de seguridad de Estados Unidos al favorecer
la confianza y profundizar la cooperación
3.
La cooperación en regiones clave
requiere la participación de socios fuera de la región: muchos países no
pertenecientes al Ártico, como Japón e incluso China, pueden realizar
importantes aportaciones a la ciencia del Ártico
Conforme demuestra estos
principios clave y consigue el apoyo internacional a los mismos, la Reunión
Ministerial de Ciencia del Ártico de la Casa Blanca puede convertirse en un
punto de inflexión en la historia de los esfuerzos necesarios del género humano
para hacer frente al cambio climático, el mayor desafío de nuestro tiempo.
Los autores son miembros de un consejo de asesoría que depende del
Departamento de Estado de Estados Unidos. Las opiniones expresadas en este
artículo son responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente las
del Departamento de Estado o del gobierno estadounidense.
Este artículo apareció por primera vez en el sitio del Atlantic Council.
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Publicado en colaboración con Newsweek / Published in colaboration with Newsweek