Un robot para analizar la contaminación del mar

A la cabeza de la importante aventura científica está Jan van Der Meer,
de la Universidad de Lausanne, y entre todos han desarrollado un prototipo de
barco robot que reemplaza la necesidad de movilizar a un barco real, cuyo
objetivo es detectar y analizar en un corto tiempo las posibles sustancias
contaminantes en el agua; hidrocarburos, metales pesados, pesticidas y
antibióticos, difícil de detectarlas en la actualidad.

Con el nuevo mecanismo, desarrollado como parte del proyecto de investigación
de especialistas del mar denominado BRAAVOO, apoyado por la Unión Europea, la
identificación de las sustancias puede realizarse en cuestión de horas. “Lo
maravilloso de este barco es el biosensor; lo estamos utilizando para encontrar
una bacteria que responda a las toxinas en el agua, que no podrían
cuantificarse sin una toma directa llevada al laboratorio, lo que significaba
trasladar una embarcación hasta el sitio para recoger las muestras y llevarlas de
regreso para su análisis”, explica John Wallace, ingeniero ambiental del
instituto IDS monitoring, y agrega con satisfacción que ese procedimiento ya no
es necesario.

Reunidos en el Instituto de Medio Ambiente Marino de Messina, en Italia,
los investigadores prueban los biosensores en una piscina, en un simulacro de
marea negra –derrame de petróleo–. Una de las muchas aplicaciones que incluye la
tecnología innovadora es que hace sonar la alarma en caso de contaminación y
aplicar operaciones de limpieza de la polución.

“Existen sensores que son específicos para ciertos tipos de
hidrocarburos y que serán probados durante cinco días. En ese lapso haremos también
simulacros de limpieza; un procedimiento que forma parte del plan nacional de
emergencia”, explica Renata Denaro, microbióloga marina del Instituto para el
Medio Ambiente de la Costa Marina del Consejo Nacional de Investigación de
Italia. Agrega que con los biosensores se podrá realizar una “alerta precoz”
que indique la estrategia más adecuada para intervenir tras la recuperación del
petróleo.

Participan, además de la Universidad de Lausanne, Suiza; el instituto
irlandés IDS monitoring; la empresa holandesa LioniX; el Consejo Superior de
Investigaciones Científicas de Barcelona; la compañía italiana Biosensors Srl;
la alemana MicroTEC; un grupo de expertos suizos del Scientific Project
Management (SCIPROM); la Universidad Hebrea de Jerusalén y el Consejo Nacional
de Investigación de Italia.

Denaro explica que organismos vivos, como las bacterias, son capaces de
proporcionar informaciones sobre el estado del medio ambiente marino en sí
mismo, algo que no puede lograrse con los estudios convencionales. “Los
análisis químicos no nos proporcionan información que sea útil para comprender
como reacciona un organismo vivo. En cambio, gracias a los biosensores, somos
capaces de evaluar en qué medida esa contaminación puede ser realmente peligrosa,
la toxicidad de la polución, o el estado general del medio ambiente marino”.
Qué bueno que un grupo de entusiastas se empeñen con afán en encontrar una
solución eficaz y, a la vez, económica para mejorar el control y la protección
del ecosistema marino.