El alto el fuego en Siria pactado con Estados Unidos “no tiene sentido” tras las repetidas violaciones por parte de los rebeldes, estimó el lunes el general del ejército ruso Serguei Rudskoi.
“Considerando que las condiciones del alto el fuego no están siendo respetadas por los rebeldes, consideramos que no tiene sentido para las fuerzas del gobierno ruso respetarla de forma unilateral”, dijo Rudskoi.
En tanto, el presidente sirio Bashar al Asad calificó este lunes el ataque mortal de la coalición liderada por Estados Unidos contra sus fuerzas en Deir Azzor (este de Siria) durante el fin de semana como una “flagrante agresión estadounidense”.
“Cada vez que el Estado sirio avanza sobre el terreno en el proceso de reconciliación nacional, los Estados que nos son hostiles aumentan su apoyo a las organizaciones terrorista. El último ejemplo es la agresión flagrante estadounidense a una posición del ejército sirio en Deir Ezzor, en beneficio del grupo terrorista Dáesh (acrónimo en árabe del grupo yihadista Estado Islámico)”, destacó.
La tregua en Siria que entró en vigor hace una semana por iniciativa de Rusia y Estados Unidos finaliza este lunes a las 16:00 horas del GMT, indicó a la AFP una fuente militar siria de alto nivel, explicando que su prolongación es incierta.
“El ejército sirio había decidido efectivamente una suspensión de los combates hasta el domingo por la noche, pero Rusia decidió prolongar el alto el fuego y (este) finalizará el lunes por la noche”, afirmó este alto responsable bajo anonimato.
“No sabemos si la tregua será prolongada después”, agregó.
La tregua en Siria quedó fragilizada el sábado por los ataques de la coalición dirigida por Estados Unidos contra el ejército sirio en la región de Deir Ezor, en el este del país, que dejaron al menos 90 militares muertos.
Además, los barrios rebeldes de Alepo, una de las ciudades clave del conflicto situada en el norte de Siria, fueron alcanzados el domingo por ataques aéreos.
Rusia y Estados Unidos se responsabilizan además mutuamente de que no llegue la ayuda humanitaria a Alepo, cuyos habitantes son víctimas de un asedio. Los rusos acusan a los rebeldes y los estadounidenses al régimen de no querer retroceder en la carretera estratégica de Castello por donde deben pasar los camiones cargados de víveres y medicamentos de la ONU.