Si Donald Trump resulta electo como presidente, ¿acaso él y su familia cortarán todos sus lazos con la Organización Trump, un creciente imperio de negocios que ha extendido una red financiera secreta alrededor del mundo? ¿O acaso Trump llegará a ser el presidente con más conflictos de la historia estadounidense, cuyos intereses de negocios pondrán en riesgo constantemente la seguridad de Estados Unidos?
Durante toda esta campaña, la Organización Trump, que posiblemente aporta cada año cientos de millones de dólares a las cuentas bancarias de la familia Trump, ha sido ignorada en gran medida. Como empresa privada, sus negocios, socios e inversionistas están ocultos a la vista del público, aunque esas personas serán las mismas que se enriquecerán, o que enriquecerán aún más a Trump y a sus familias si éste gana la presidencia.
Un minucioso análisis realizado por Newsweek sobre la Organización Trump, que comprende entrevistas confidenciales con ejecutivos de negocios y con algunos de sus socios internacionales, revela una empresa que posee profundos enlaces con financieros mundiales, políticos extranjeros e incluso criminales, aunque no hay ninguna prueba de que la Organización Trump haya incurrido en ninguna actividad ilegal. También revela una red de enredos que podrían no ser desentrañados ni puestos simplemente en un fideicomiso ciego, como lo han hecho otros políticos con sus carpetas de acciones para evitar conflictos. Si Trump ocupa la Casa Blanca y su familia continúa recibiendo cualquier beneficio de la empresa durante o incluso después de su presidencia, casi cualquier decisión de política exterior que tome planteará serios conflictos de interés y atolladeros éticos.

RED DE INTRIGAS: Trump y los muchos miembros de su familia reciben millones de dólares cada año de la Organización Trump, que obtiene la mayor parte de sus ganancias de una compleja red de acuerdos de licencias en todo el mundo. FOTO: DENNIS VAN TINE/ABACAUSA/NEWSCOM
EL PROBLEMA DE MUMBAI
La Organización Trump no es como la Fundación Bill, Hillary & Chelsea Clinton, la empresa sin fines de lucro que ha estado sujeta a un intenso escrutinio sobre posibles conflictos para la candidata presidencial demócrata. Ha habido afirmaciones de que Hillary Clinton ofreció beneficios a los donadores de la fundación en una especie de escándalo del “pagar para jugar” cuando era Secretaria de Estado, pero esto no tiene sentido debido a que no hay ningún “pago”. El dinero aportado a la fundación fue revelado públicamente y se destinó a esfuerzos de beneficencia, como el combate de enfermedades tropicales desatendidas que infectan hasta a 1,000 millones de personas. Las finanzas auditadas por Pricewaterhouse-Coopers, la empresa contable independiente de nivel mundial, y las declaraciones de impuestos de la fundación muestran que alrededor de 90 por ciento del dinero que ha recaudado ha sido invertido en sus programas de beneficencia. (Los partidarios de Trump han afirmado falsamente que esta cifra ha sido únicamente de 10 por ciento y que el resto ha sido usado como un “fondo ilícito”). Ningún miembro de la familia Clinton ha recibido ninguna suma de dinero de la fundación, ni ésta ha financiado ninguna campaña política. De hecho, al igual que los Clinton, casi todos los miembros del consejo directivo trabajan gratuitamente.
Por otra parte, la familia Trump obtiene una cantidad no revelada de dinero de la Organización Trump todos los años. Gran parte de ella proviene de los acuerdos con financieros y desarrolladores internacionales, muchos de los cuales han estado ligados a actividades controvertidas e incluso ilegales. Ninguna de las relaciones de negocios contractuales de Trump en el extranjero examinadas por Newsweek fue revelada en las declaraciones financieras de su campaña ante la Comisión Federal Electoral de Estados Unidos, ni tampoco lo fue la cantidad que le pagaron sus socios extranjeros. (La campaña de Trump no respondió a una solicitud para revelar los nombres de todas las entidades extranjeras asociadas o que mantienen una relación contractual con la Organización Trump). Las declaraciones financieras de Trump también indican que es accionista o beneficiario de varias entidades en el extranjero, entre ellas, Excel Venture LLC en las Antillas Francesas y Caribusiness Investments SRL, con sede en República Dominicana, uno de los paraísos fiscales del mundo.
Gran parte del público piensa que Trump es un desarrollador enormemente exitoso, una personalidad de la televisión y un operador de casinos fracasado. Sin embargo, sus principales acuerdos de negocios durante casi una década han sido de un tipo bastante distinto. El candidato republicano es, esencialmente, un concesionario que aprovecha su fama para obtener grandes cantidades de dinero de socios de todo el mundo. El modelo de negocios de la compañía de Trump empezó a cambiar alrededor de 2007, cuando se convirtió en estrella del programa The Apprentice (El aprendiz) de NBC, que dio un gran impulso a su fama nacional e internacional. En lugar de construir sus propios hoteles, torres de oficinas y otros edificios, gran parte del negocio de Trump se ha relacionado con establecer acuerdos con desarrolladores extranjeros que le pagan a su compañía el derecho de estampar su nombre en sus edificios. (El último edificio construido por Trump con su nombre en él fue el proyecto del hotel y condominio Trump-SoHo, terminado en 2007.)
En sus declaraciones públicas, Trump y su hijo Donald Trump Jr. han celebrado el negocio internacional de creación de marca de su empresa y han anunciado sus intenciones de expandirlo. “Las oportunidades de crecimiento son infinitas y espero con ansias aprovechar el tremendo éxito que hemos tenido”, declaró Donald Trump Jr. en 2013. Trump Jr. ha mencionado proyectos en Rusia, Ucrania, Vietnam, Tailandia, Argentina y otros países.
La idea de vender la marca Trump a desarrolladores extranjeros surgió como una pequeña parte del negocio de la empresa en la década de 1990. En esa época, dos ejecutivos de Daewoo Engineering and Construction se reunieron con Trump en sus oficinas de Manhattan para proponerle un pago por el derecho a usar su nombre en un nuevo complejo que estaba en construcción, de acuerdo con antiguos ejecutivos de la empresa surcoreana. Daewoo ya había trabajado con la Organización Trump para construir la Torre Mundial Trump, que está cerca de las oficinas de Naciones Unidas en Manhattan. Los antiguos ejecutivos de Daewoo señalaron que Trump se mostraba escéptico al principio, pero en 1999 comenzó la construcción de la versión surcoreana de Trump World, seis propiedades en condominio en Seúl y dos ciudades vecinas. De acuerdo con los dos antiguos ejecutivos, la Organización Trump recibió un ingreso anual de aproximadamente 8 millones de dólares al año.
Poco después de la firma del acuerdo, el Grupo Daewoo, la empresa matriz de Daewoo Engineering and Construction, cayó en quiebra entre acusaciones de lo que resultaría ser un fraude contable por 43,000 millones de dólares. El presidente del Grupo Daewoo, Kim Woo Choong, huyó a Corea del Norte; regresó en 2005, fue arrestado y acusado de desfalco, y fue sentenciado a 10 años de prisión. De acuerdo con los dos antiguos ejecutivos de Daewoo, la reorganización de Daewoo tras la quiebra exigió revisar el contrato con Trump, pero la Organización Trump aún mantiene relaciones con Daewoo Engineering and Construction.
Esta relación coloca a la política exterior de Trump en conflicto con sus intereses financieros. A principios de este año, dijo que Corea del Sur debería planear hacerse cargo de su propia defensa militar en lugar de depender de Estados Unidos, incluso en el área del desarrollo de armas nucleares. (Más tarde, negó haber hecho esa declaración, la cual fue grabada en video). Una de las principales compañías surcoreanas que trabajan con energía nuclear, que es un componente clave para el desarrollo de armas, es socia de Trump: Daewoo Engineering and Construction. Esta empresa podría obtener enormes ganancias si Estados Unidos adopta políticas favorecidas por Trump.
En India, los conflictos entre los intereses de la Organización Trump y la política exterior estadounidense son aún peores. Trump firmó un acuerdo en 2011 con una empresa desarrolladora de bienes raíces de India llamada Rohan Lifescapes, la cual deseaba construir un edificio de 65 pisos con el nombre del magnate en él. Quien dirigió las conversaciones por Rohan fue Kalpesh Mehta, uno de los directores de la empresa que más tarde se convertiría en representante exclusivo de los negocios de Trump en India. Sin embargo, distintos obstáculos regulatorios gubernamentales pronto impidieron el proyecto. De acuerdo con un antiguo funcionario de Trump que habló bajo la condición de mantenerse en el anonimato, Donald Trump Jr. voló a India para dialogar con Prithviraj Chavan, ministro en jefe de Maharashtra, un estado en el occidente de India, solicitándole que retirara los obstáculos, pero el poderoso político se rehusó a hacer una excepción para la Organización Trump. Sería extremadamente difícil que un político extranjero actuara de esa manera si hablara con el hijo del presidente de Estados Unidos.
El acuerdo de Mumbai con Rohan se vino abajo en 2013, pero se estableció un nuevo acuerdo de creación de marca (Torre Trump Mumbai) con el Grupo Lodha, una importante empresa desarrolladora india. Para entonces, Trump ya tenía en marcha un proyecto en India, en la ciudad de Pune, con una importante empresa desarrolladora llamada Panchshil Realty que acordó pagar millones de dólares por el uso de la marca de Trump en dos torres de 22 pisos. Su nuevo socio, Atul Chordia de Panchshil, se mostraba fascinado en sus declaraciones públicas debido a su asociación con el famoso nombre de Trump y agasajó a este último con una cena especial a la que asistieron actores, industriales, miembros de la alta sociedad e incluso una ex Miss Universo.
El mes pasado, surgió un escándalo relacionado con este desarrollo, llamado Torres Trump Pune, debido a que el gobierno estatal y la policía local comenzaron a investigar varias discrepancias en el registro de propiedad de la tierra, las cuales sugieren que el terreno en el que se construyó el edificio podría no haber sido obtenido legalmente por Panchshil. La empresa india afirma que no se violó ningún reglamento o ley, pero si los funcionarios gubernamentales concluyen lo contrario, el futuro del proyecto estar en riesgo, y esto podría generar un problema que los políticos indios, ansiosos de complacer a un presidente estadounidense, podrían tener que resolver.
Mediante el acuerdo de Pune, la Organización Trump ha establecido estrechos lazos con el Partido del Congreso Nacionalista de India, una organización de tendencia centrista que defiende el secularismo democrático y está dirigida por Sharad Pawar, un aliado de la familia Chordia, propietaria de Panchshil, pero esto será de poca utilidad en la investigación. El poder político en India reside en gran medida en el Congreso Nacional Indio, un partido nacionalista que ha controlado al gobierno central durante casi 50 años. (Sin embargo, Trump es muy popular en el Sena Hindú, un grupo radical nacionalista de extrema derecha que considera su discurso anti musulmán como un signo de que asumiría una postura agresiva contra Pakistán. Cuando Trump cumplió 70 años en junio, miembros de esa organización realizaron una fiesta para el hombre al que llamaron “el salvador de la humanidad”).
Incluso mientras Trump estaba en la ruta de campaña, la Fundación Trump logró otro acuerdo en India que hizo que el candidato republicano estuviera más cerca de otro grupo político de ese país. En abril, la empresa logró un acuerdo con Ireo, una empresa privada de patrimonio inmobiliario con sede en la ciudad india de Gurgaon. La empresa, que tiene más de 500 inversionistas en el fondo que pagará a la Organización Trump, está dirigida por Madhukar Tulsi, un prominente ejecutivo de bienes raíces de India. En 2010, la casa de Tulsi y las oficinas de Ireo fueron cateadas como parte de una amplia investigación de corrupción relacionada con los Juegos de la Mancomunidad de 2010, realizados en Nueva Delhi. De acuerdo con un ejecutivo de negocios indio, los investigadores gubernamentales creían que Ireo tenía estrechos contactos con un prominente político indio: Sudhanashu Mittal, que en ese entonces era el líder del Partido Bharatiya Janata, el segundo mayor partido político de India, y que era sospechoso de desempeñar una función en el desvío de dinero obtenido a partir de contratos para los Juegos de la Mancomunidad mediante paraísos fiscales hacia proyectos de bienes raíces de Ireo. Siendo un funcionario de alto nivel en Ireo, Tulsi es también familiar de Mittal. No se levantó ningún cargo, pero la investigación reveló los estrechos lazos políticos entre un prominente partido político indio y una empresa que actualmente es socia de Trump.
Sin duda, pocos grupos políticos indios que esperan establecer estrechos lazos con un posible futuro presidente estadounidense pudieron haber pasado por alto las recientes declaraciones de la familia Trump, que dijo que su empresa deseaba alcanzar más acuerdos en el país. En julio, mientras la Convención Nacional Republicana estaba a punto de comenzar, la Organización Trump declaró que planeaba realizar una gran expansión en el país del sur de Asia. “Somos muy optimistas con respecto a India y planeamos construir una huella de desarrollo en toda India para proyectos residenciales y de oficina con la marca Trump”, declaró Donald Trump Jr. al diario Hindustan Times. “Tenemos una serie muy agresiva de proyectos en el norte y en el este, y esperamos el anuncio de varios nuevos y emocionantes proyectos en los meses por venir”.
Este es un escalofriante ejemplo de los muchos conflictos de interés que se producirían en una presidencia de Trump. Si juega rudo con India, ¿acaso el gobierno asumirá que deberá allanar el camino para la serie “muy agresiva” de proyectos y eliminar las investigaciones relacionadas con los socios de Trump en Pune? Y si Trump asume una línea dura en Pakistán, ¿ello será en favor de los intereses estratégicos de Estados Unidos o para aplacar a los funcionarios gubernamentales de India que podrían poner en riesgo las ganancias que obtenga de Torres Trump Pune?

PROBLEMAS DE APLICACIÓN DE LA LEY: La empresa de Trump espera invertir agresivamente en India, y los críticos se preguntan si una investigación en uno de sus mayores desarrollos en ese país podría venirse abajo si resulta electo. FOTO: INDRANIL MUKHERJEE/AFP/GETTY
ASIGNAR UNA MARCA A LAS GUERRAS EN EL MEDIO ORIENTE
Trump ya tiene conflictos financieros en gran parte del mundo islámico, un problema que empeora cada vez más debido a su retórica anti musulmana y sus decisiones impulsivas tomadas durante esta campaña. Uno de sus enredos más perturbadores es Turquía. En 2008, la Organización Trump realizó un acuerdo de creación de marca con el Grupo Dogan, nombrado así en honor de sus propietarios, una de las familias con mayor influencia política en Turquía. Trump y Dogan acordaron primero que la compañía turca pagaría una cuota por poner el nombre de Trump en dos torres ubicadas en Estambul.
Cuando el complejo fue inaugurado en 2012, Trump asistió al corte del listón y declaró su interés en realizar más colaboraciones con negocios turcos y en realizar importantes inversiones en ese país. Como un signo de la influencia política de la familia Dogan, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan se reunió con Trump e incluso presidió las ceremonias de inauguración de la propiedad que ostenta la marca Trump.
Sin embargo, los Dogan han perdido influencia, y una vez más, un socio de Trump está atrapado en acusaciones de actividades criminales y poco éticas. En marzo, una corte de Estambul acusó a Aydin Dogan, propietario y director del Grupo Dogan, de participar en una conspiración de contrabando de combustible. Dogan ha proclamado su inocencia; los fiscales buscan una sentencia de más de 24 años en prisión.
De acuerdo con un financiero árabe con sólidos lazos con los líderes políticos turcos, las conexiones gubernamentales con la familia Dogan se volvieron aún más tensas en mayo, cuando un consorcio de reporteros publicaron los que se conocen como Papeles de Panamá, en los que expusieron a corporaciones como políticos y otras personas de todo el mundo que evadieron impuestos mediante cuentas en el extranjero. Uno de los nombres revelados fue el de Vuslat Dogan Sabanci, miembro del Consejo de Administración de Dogan Holding.
Ahora que los Dogan son políticamente radioactivos, Erdogan se ha vuelto contra Trump, el socio de negocios de la familia, por su retórica antimusulmana. En junio, Erdogan pidió que el nombre de Trump fuera retirado del complejo en Estambul y dijo que el hecho de haber presidido su dedicación había sido un error.
No se trata de una refriega menor. Las relaciones entre Estados Unidos y Turquía son uno de los temas de seguridad nacional más importantes para Estados Unidos. Turquía es uno de los pocos países musulmanes aliados de Estados Unidos en la lucha contra el grupo militarista Estado Islámico; esto es aún más importante debido a que se trata de una nación de mayoría suní que ayuda al ejército estadounidense contra los extremistas suníes. Turquía ha permitido que la Fuerza Aérea de Estados Unidos utilice una base como un área principal de organización para misiones de bombardeo y vigilancia contra ISIS. Una presidencia de Trump, de acuerdo con el financiero árabe que está en contacto directo con funcionarios turcos de alto nivel, pondría en riesgo esa cooperación, particularmente debido a que Erdogan, de quien se dice que desprecia a Trump, ha obtenido más poder después de un fallido golpe de estado realizado en julio.
En otras palabras, Trump estaría en conflicto político y financiero directo con Turquía desde el momento en que asumiera el cargo. De nueva cuenta, todos sus acuerdos con Turquía serían sospechosos: ¿Trump actuaría para favorecer los intereses de Estados Unidos o los de su billetera? Al enfrentar la posibilidad de perder los millones de dólares que fluyen a la Organización Trump cada año desde esa propiedad en Estambul, ¿qué postura tomará el presidente Trump sobre los importantes temas de las relaciones entre Turquía y Estados Unidos, incluida la función de ese país en la lucha contra ISIS?
Otro dilema: Turquía está en guerra con los kurdos, que son los aliados de Estados Unidos en la lucha contra ISIS en Siria. Grupos insurgentes kurdos están en un conflicto armado con Turquía, y exigen la creación de un Kurdistán independiente. Si Turquía corta el flujo de efectivo de Estambul hacia la Organización Trump, ¿acaso Trump, que ha mostrado muchas veces lo mezquino e impulsivo que puede llegar a ser, permitirá que esto influya en la manera en que Estados Unidos combina los intereses de estos dos aliados tan importantes?
Existen problemas igualmente preocupantes con los Emiratos Árabes Unidos (EAU), otra nación musulmana que es un importante aliado de Estados Unidos. Durante años, Trump ha perseguido oportunidades de negocios en esa nación rica en petróleo, obteniendo resultados mixtos. Su primera aventura la realizó en 2005, cuando la Organización Trump logró un acuerdo de creación de marca con un importante desarrollador de los Emiratos denominado Nakheel LLC, respaldado por la familia real de Dubái, que planeaba construir un hotel en forma de tulipán sobre una isla artificial diseñada para lucir como una palmera.
En 2008, se puso en marcha una investigación sobre sobornos y corrupción en la que resultó involucrado el proyecto multimillonario Dubai Waterfront de la empresa. Dos ejecutivos de Nakheel fueron acusados de fraude y exonerados, pero la condición financiera de Nakheel se deterioró en medio de un colapso de los precios de los bienes raíces; el proyecto de Trump fue pospuesto y luego cancelado.
Así, en 2013, la Organización Trump logró otro acuerdo de creación de marca, esta vez con Damac Properties, el archirrival de Nakheel y división del Grupo Damac, que deseaba colocar el nombre de Trump en un campo de golf de 18 hoyos del Campeonato PGA. El acuerdo fue negociado por Hussain Ali Sajwani, presidente de Damac, que había participado en controvertidos acuerdos de tierras con funcionarios gubernamentales de alto nivel de los EAU. Él se reunió personalmente con Trump para hablar del proyecto, y su relación creció, llevando a Damac a trabajar con la Organización Trump en dos campos de golf con dicha marca y un conjunto de villas en Dubai. De acuerdo con el antiguo ejecutivo de la Organización Trump, este último ha dicho que invirtió personalmente en algunos de los proyectos de Dubái.
En este caso, la mera posibilidad de una presidencia de Trump ha generado un caos para la Organización Trump. El 7 de diciembre, cuando Trump pidió “el cese total y completo” de los permisos de entrada a musulmanes en Estados Unidos, la reacción de los EAU fue instantánea: hubo llamados a boicotear las propiedades de Damac-Trump. Damac publicó una declaración diciendo esencialmente que su acuerdo con la Organización Trump no tenía nada que ver personalmente con Donald Trump, una afirmación que no engañó a nadie. El 10 de diciembre, Damac retiró el nombre y la imagen de Trump de sus propiedades. Dos días después, el nombre fue reinstalado, desatando una protesta aún mayor. El precio de las acciones de Damac cayó 15 por ciento en medio de la controversia y la empresa fue obligada a garantizar devoluciones de alquiler para algunas de sus propiedades de lujo que ostentaban el nombre de Trump.
Otros negocios de los EAU que tienen conexiones con Trump también están renunciando a la marca. El Grupo Landmark, con sede en Dubai y una de las mayores compañías minoristas del Medio Oriente, dijo que estaba retirando de sus estanterías los productos con el nombre de Trump.
Con sus socios de negocios del Medio Oriente y sus aliados estadounidenses volviéndose en su contra, Trump contraatacó. El príncipe Alwaleed bin Talal, el multimillonario que ayudó a Trump durante sus quiebras corporativas en la década de 1990 al adquirir su yate, lo que proporcionó al estadounidense dinero en efectivo que necesitaba desesperadamente, envió un tuit en medio de las protestas en Dubai, calificando al candidato republicano como una “desgracia”. (Alwaleed es un tuitero prodigo y el segundo mayor accionista de Twitter). Trump respondió con un ataque contra el príncipe, que es miembro de la familia real gobernante saudí, publicando un tuit de carácter infantil, diciendo “El bobo príncipe @Alwaleed_Talal quiere controlar a nuestros políticos estadounidenses con el dinero de papi. No podrá hacerlo cuando yo resulte electo. #Trump2016.”
De nueva cuenta, los intereses personales y financieros de Trump están en conflicto con temas de seguridad nacional muy importantes para Estados Unidos. Durante el gobierno de Bush, Abu Dhabi, capital de los EAU, y Washington, llegaron a un acuerdo para mejorar los estándares internacionales para evitar la proliferación nuclear. La cooperación es particularmente importante para Estados Unidos debido a que Irán, cuyo posible desarrollo de armas nucleares ha sido un importante problema de seguridad que ha llevado a un acuerdo internacional diseñado para establecer controles sobre sus esfuerzos de energía nuclear, es uno de los mayores socios comerciales de los EAU y Dubái ha sido un punto de tránsito de tecnología sensible con rumbo a Irán.
Dados los insultos de Trump al hacer frente a un tuit crítico publicado por un miembro de la familia real de Arabia Saudí, que es un aliado importante, ¿cómo reaccionaría como presidente si los negocios de su empresa en los EAU colapsaran? ¿Sus decisiones en la Casa Blanca estarán basadas en lo que es mejor para Estados Unidos o en lo que haría que el dinero de Dubái continuara fluyendo hacia él y su familia?

ENEMIGOS EN PUESTOS ALTOS: Alwaleed rescató a Trump en la década de 1990 al adquirir su yate, pero fue atacado por el propio Trump en un tuit publicado en su reciente campaña. FOTO: NEIL HALL/REUTERS
EL MEJOR AMIGO DE UN HOMBRE FUERTE
Algunos de los acuerdos internacionales más perturbadores de la Organización Trump se relacionan con los intentos de Trump de cortejar al dictador libio Muammar el–Qaddafi. Estados Unidos había calificado a Qaddafi como un patrocinador del terrorismo durante décadas; el presidente Ronald Reagan incluso lanzó un ataque militar contra él en 1986 cuando la Agencia de Seguridad Nacional interceptó una comunicación que demostraba que Qaddafi estaba detrás del bombardeo a una discoteca alemana en la que murieron dos ciudadanos estadounidenses. También se le relacionó con el bombardeo al Vuelo 103 de Pan Am, que explotó en 1988 sobre Lockerbie, Escocia, matando a 259 personas.
Sin embargo, para la Organización Trump, Qaddafi no era un terrorista asesino; era un prospecto que podía incorporar la financiación de la empresa y la oportunidad de construir un centro vacacional en la costa mediterránea de Libia. De acuerdo con un financiero árabe y antiguo empresario de ese país del norte de África, Trump hizo ruegos a Qaddafi y otros miembros de su gobierno, a partir de 2008, en los que buscaba establecer acuerdos que generaran efectivo para la Organización Trump desde un fondo de riqueza soberana denominado Autoridad de Inversión Libia. Al año siguiente, Trump ofreció arrendar su propiedad en Westchester County, Nueva York, a Qaddafi; tomó el dinero de Qaddafi pero, tras las protestas locales, le prohibió permanecer en su propiedad. (Trump se quedó con el dinero). “Gané mucho dinero con Qaddafi”, dijo Trump recientemente acerca de la aventura en Westchester. “Me pagó una fortuna”.
Otra relación de negocios que podría plantear preocupaciones sobre conflictos se relaciona con Azerbaiyán, un país que, de acuerdo con un informe oficial del Departamento de Estado, estaba sumido en la “corrupción y la conducta depredadora de elites con conexiones políticas”. De acuerdo con las declaraciones financieras Trump, el nominado republicano es presidente de dos entidades denominadas OT Marks Baku LLC y DT Marks Baku Manaaina Member Corp. Ambas fueron establecidas como parte de los acuerdos que la Organización Trump realizó el año pasado para un proyecto de bienes raíces en la capital del país. El socio del acuerdo es Garant Holding, controlado por Anar Mammadov, hijo de Ziya Mammadov, ministro de transporte del país. Según cables diplomáticos estadounidenses hechos públicos en 2010, Estados Unidos poseía información que condujo a los diplomáticos a creer que Ziya Mammadov lavaba dinero para el ejército iraní the. No se han presentado cargos formales contra ninguno de los Mammadov.
Sin embargo, de nueva cuenta, esto muestra posibles conflictos entre las relaciones de negocios de Trump y la seguridad nacional. Si se construye el proyecto, Anar Mammadov pagará millones de dólares a Trump. Si los organismos de inteligencia estadounidenses concluyen, o ya han concluido, que el padre de su socio de negocios ha estado ayudando a Irán lavando dinero del ejército, ¿las decisiones de política exterior de Trump sobre Irán y Azerbaiyán estarán basadas en la seguridad nacional de Estados Unidos o en la seguridad financiera de Donald Trump?

LIGA ÁRABE: Trump trató de entrar en Dubai, pero su acuerdo con Nakheel LLC, dirigida por Ali Rashid Lootah, de blanco, para construir un hotel en forma de tulipán se vino abajo. FOTO: SUBHASH SHARMA/POLARIS/NEWSCOM
UN OLIGARCA EN D. C.
La Organización Trump también tiene acuerdos en Rusia y Ucrania, y funcionarios de la empresa han declarado repetidamente que desean desarrollar proyectos en esos países. Trump está relacionado con una controvertida figura rusa, Vladimir Potanin, un multimillonario con intereses en la minería, los metales, la banca y los bienes raíces. Fue anfitrión de la versión rusa de The Apprentice (llamada Candidate), y Trump, a través de la Organización Trump, se desempeñó como productor ejecutivo del programa. Potanin tiene profundos lazos con el gobierno ruso y obtuvo gran parte de su riqueza en la década de 1990 a través de lo que se denominó el programa de créditos a cambio de acciones, parte de un esfuerzo realizado por Moscú para privatizar propiedades del Estado a través de subastas. Estas ventas estaban arregladas: las personas con conexiones políticas fueron las mayores beneficiarias.
Esperando poner en marcha su negocio de creación de marca en Rusia, la Organización Trump registró el nombre comercial de Trump en 2008 como una marca registrada para proyectos en Moscú, San Petersburgo y Sochi. También inició negociaciones con una compañía desarrolladora llamada Mos City Group, pero no se llegó a ningún acuerdo. El antiguo ejecutivo de Trump afirma que las conversaciones se vinieron abajo debido a las cuotas que la Organización Trump deseaba cobrar: 25 por ciento del costo planeado del proyecto. Sin embargo, de acuerdo con el ejecutivo, la Organización Trump ha mantenido estrechos lazos con Pavel Fuks, director del Mos City Group. Fuks es uno de los oligarcas con mayor prominencia política en Rusia, con importantes intereses en los bienes raíces y en la industria financiera del país, incluido el banco Pushkino y Sovcombank.
La Organización Trump también ha mostrado su interés en Ucrania. En 2006, Donald Trump Jr. e Ivanka Trump se reunieron con Viktor Tkachuk, asesor del presidente ucraniano, y con Andriy Zaika, director del Consorcio de Construcción Ucraniano. Los posibles conflictos financieros en ese país para Trump, en caso de que llegue a la presidencia, son enormes. Además, el principal socio de Trump para su lucrativo negocio en Canadá, un respetado multimillonario ruso-canadiense llamado Alex Shnaider, también es un importante inversionista en Rusia y Ucrania, lo que significa que las políticas estadounidenses que beneficien a estos países podrían enriquecer una importante relación comercial para la Organización Trump.
Mientras tanto, Trump ha hecho surgir preocupaciones en Estados Unidos entre los expertos en seguridad nacional debido a sus constantes y efusivos halagos hacia Vladimir Putin, el gobernante ruso que también controla gran parte de Ucrania. Con su fundador en la Casa Blanca, la Organización Trump tendría una entrada extraordinaria hacia esos países. Si la compañía vende su marca en Rusia mientras Trump está en la Casa Blanca, el mundo podría ver el sorprendente sitio de hoteles y complejos de oficinas construyéndose en el centro de Moscú con el nombre del presidente estadounidense grabado en oro en lo alto de los edificios.
Los acuerdos de la Organización Trump abarcan tantos países que es imposible detallar todos los conflictos que plantean en un solo número de esta revista, pero el análisis de Newsweek de la empresa también ha descubierto profundas conexiones en China, Brasil, Bulgaria, Argentina, Canadá, Francia, Alemania y otros países.
Ningún candidato presidencial estadounidense había tenido nunca tantos lazos con aliados y enemigos de Estados Unidos, y nunca antes un negocio había planteado tal amenaza a Estados Unidos. Si Donald Trump ganar esta elección y su empresa no es cerrada de inmediato o separada para siempre de la familia Trump, la política exterior de Estados Unidos podría estar en venta.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek