Entre los escombros de edificios destruidos en Alepo, Abu Ahmad y su vecino Mohamad Ibrahim recolectan objetos de plástico que les servirán para fabricar combustible artesanal, la única opción ante la situación de desabastecimiento en esta ciudad del norte de Siria asediada y devastada por la guerra.
“Ya no encontramos carburante en el mercado. No hay fuel, no hay gasolina, no hay gas”, explica a la AFP Abu Ahmad, de 40 años, quien reside en uno de los barrios del este de la ciudad.
“Por eso hemos decidido buscar soluciones alternativas”, como extraer fuel a partir de plástico para alimentar los generadores.
La electricidad brilla por su ausencia en los barrios rebeldes de Alepo, asediados por las fuerzas del régimen de Bashar al Asad desde hace más de dos meses. Los combates dañaron la central eléctrica que abastece la zona dejándolos sin corriente.
En la calle sin asfaltar del barrio de Sajur, donde viven Abu Ahmad y Mohamad Ibrahim, tres hombres rellenan con objetos de plástico barriles negros, que cierran bien antes de ponerlos sobre una hoguera.
El plástico empieza entonces a fundirse hasta llegar al punto de ebullición y el gas que se evapora pasa por un tubo cubierto por agua para enfriarlo. Lo que sale es un líquido amarillo, fuel artesanal, según Abu Ahmad.
“Buscando en internet, descubrimos cómo hacían en la Ghuta para conseguir combustible y reprodujimos” la misma técnica, explica, en referencia a una región rebelde asediada cerca de Damasco.
Técnica, no obstante, no exenta de peligro: pocos días después de la entrevista con la AFP, Abu Ahmad moriría junto a un amigo que lo ayudaba, quemados por la explosión de un barril.
Autosuficiencia
La carencia de carburantes, así como de alimentos, pesa como una losa en la vida cotidiana de los habitantes de Alepo, que sólo consiguen hacer funcionar los generadores eléctricos tres horas al día, y eso solamente en ciertos barrios. En otros, los motores están completamente parados.
El precio del combustible se ha disparado en pocas semanas, alcanzando a las 1200 libras sirias (dos euros) el litro, frente a los 350 que costaba (53 céntimos) antes del bloqueo.
Como consecuencia, han desaparecido los coches y los transportes públicos de las calles de los barrios del este. Los habitantes ahora se desplazan a pie.
“Llegamos a extraer actualmente entre 70 y 80 litros de fuel diarios”, afirmaba Abu Ahmad antes de su muerte. Esta cantidad se emplea especialmente para alimentar los generadores eléctricos, permitiendo a los habitantes extraer agua de los pozos.
“Nuestro objetivo no es sacar beneficios, sino ayudar al vecindario asegurándonos cierta autosuficiencia”, subrayaba Mohamad Ibrahim.
Los 250.000 habitantes del sector este de Alepo esperan desde la entrada en vigor de la tregua el pasado lunes la llegada de ayuda internacional, que no reciben desde julio.
Pero la inseguridad de la zona mantiene a los camiones de la ONU cargados de alimentos, medicinas y otros productos de primera necesidad bloqueados en la frontera turca.
En el barrio de Zabadiya, Mustafá Marjan, de 30 años, se indigna: “No quiero sólo que se detengan los bombardeos, ¡también que permitan la entrada de verduras y combustible!”
“¿Cómo vamos a cocinar y alimentar a nuestros hijos si no encontramos ningún carburante en el mercado”, se desespera.