Tiran cerdos “verdad histórica”

Experimentos de quema de cuerpos hechos con cadáveres de cerdos y realizados por un reconocido científico, cuyos resultados son publicados en la revista Science, descartan de manera definitiva la hipótesis del gobierno mexicano sobre la supuesta incineración de los 43 normalistas de Ayotzinapa en el basurero de Cocula, Guerrero, versión nombrada por el entonces procurador Jesús Murillo Karam como “la verdad histórica” de lo que sucedió a los estudiantes desaparecidos la noche del 26 de septiembre de 2014 en la ciudad de Iguala.

“El Gobierno mexicano sostuvo que un cartel de narcotráfico asesinó a los estudiantes y quemó los cuerpos en un basurero… Ahora, un renombrado científico experto en materia de incendios afirma que sus experimentos más recientes descartan de manera definitiva la explicación del gobierno”, plantea la publicación editada por laAsociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia.

El especialista José Torero, experto en incendios de la Universidad de Queensland, Santa Lucía, en Brisbane, Australia, incineró como parte de sus experimentos hasta cuatro cerdos a la vez y determinó que la hoguera necesaria para consumir unos 43 cuerpos no podría haber ardido en el basurero.

“José sabe lo que dice”, confió a Science John Lentini, un experto en materia de incendios de Islamorada, Florida, que no participó en la investigación aunque formó parte de otros casos de alto perfil. “No tiene sentido que pueda hacerse desaparecer a 43 personas de esa manera”, refirió.

Francisco Cox Vidal, del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), dijo a la publicación científica que los experimentos de Torero son un elemento más para confirmar que la llamada “‘verdad histórica” es imposible.

Eber Betanzos Torres, Subprocurador de Derechos Humanos, Prevención del Delito y Servicios a la Comunidad, no respondió a las solicitudes de comentarios hechas por Science.

“Desde el inicio, la reconstrucción de los eventos llevada a cabo por la Procuraduría General de la República (PGR) de México estuvo plagada de dudas. Ciertos hechos básicos, como la cantidad de autobuses secuestrados, difieren de los informes oficiales y los propios de los estudiantes que lograron escapar”, menciona la revista.

Explica que tras estas inconsistencias el grupo de expertos convocó a Torero, quien ha investigado incendios de alto perfil, incluidos aquellos que provocaron el derrumbe de las Torres Gemelas.

La publicación señala que aunque los miembros del cártel de los Guerreros Unidos -grupo delictivo que está detrás de la desaparición de los normalistas- declararon que incineraron los cuerpos en una pira de madera y neumáticos al aire libre, las estimaciones de Torero indican que hubiera sido necesario apilar entre 20,000 y 40,000 kilogramos de madera.

El científico puso en duda además que fuera posible eliminar casi por completo la materia orgánica de los restos con un incendio a fuego abierto, en lugar de hacerlo en un horno. Y cuando visitó el basurero de Cocula en julio de 2015, no advirtió evidencias de un incendio masivo. Finalmente, llegó a la conclusión de que no existen posibilidades de que los estudiantes hubieran sido incinerados allí.

“En un informe emitido el 8 de junio, la PGR solicitó una verificación experimental. Torero asumió de forma independiente este desafío. Con una docena de estudiantes, simularon las supuestas piras de Cocula en un terreno del campus de Gatton en su universidad. Utilizaron madera completamente seca, apilada de forma precisa y dejaron de lado los neumáticos, que podrían haber reducido la eficiencia del fuego. Según Torero, la recreación experimental fue ‘el escenario ideal’”, detalla Science.

El equipo de Torero incineró sistemáticamente cuerpos de cerdos. Incluso utilizando 630 kilogramos de madera para un único cerdo de 70 kilogramos, todavía se advirtió la presencia de un 10 por ciento de la carne del cerdo después de que el fuego se consumiera, informó el experto a Science.

Por tanto, agrega el medio, para incinerar 43 cuerpos de un tamaño similar se hubieran necesitado más de 27,000 kilogramos de madera, y aún en tal caso, tras el incendio habría subsistido cierta materia orgánica.

Incluso en el supuesto caso de que el cartel hubiera sido capaz de conseguir toda esa cantidad de madera, las intensas llamas deberían haber dejado marcas en el tronco de los árboles cercanos, afirmó Torero.

Torero también quemó hasta cuatro cuerpos de cerdos al mismo tiempo a fin de determinar si la grasa corporal podría haber servido como combustible para el fuego, facilitando la incineración total. Sin embargo, los investigadores advirtieron que cada vez que se agregaba un cuerpo, la intensidad del fuego disminuía. Por lo tanto, para quemar 43 cuerpos juntos se hubiera necesitado una cantidad mucho mayor de madera que si se los hubiera quemado por separado, detalla el artículo.

“Los cuerpos tienen un gran porcentaje de agua”, dijo Lentini a Science. “No son un buen combustible”, añadió.

La revista dice que Torero tiene pensado someter sus hallazgos a una revisión por parte de sus colegas. Entretanto, comentó que espera que sus experimentos alienten a los investigadores de este siniestro caso a dar un paso más allá de Cocula.

Además, el investigador afirmó a Science que hay que dejar de buscar en el basurero porque ahí no se encuentra la verdad de los hechos.