Francia prohibe el uso de utensilios de comida de plástico

Francia ha decidido dar una batalla frontal a la contaminación del medio ambiente con una contundente medida que prohibirá el uso de productos plásticos durante la comida al aire libre, como cubiertos, platos y vasos.

La nueva ley prohibe a la gente que realice picnic en territorio francés usar vasos de plástico para su vino, así como cubiertos o platos de ese material para los alimentos que consuma, además de que las máquinas expendedoras de café ya no podrán servir el líquido en vasos de plástico.

La medida que entró en vigor en agosto pasado busca asegurar que para el año 2020 los platos que se vendan en Francia sean de materiales biodegradables y puedan ser parte de la composta, con lo que después de la prohibición de las bolsas de plástico, Francia se convirtió en el primer país del mundo en prohibir el uso de utensilios de plástico durante la comida al aire libre, como parte de la lucha del gobierno francés para evitar la contaminación ambiental tras la COP 21 celebrada en París en 2015.

Aplauden medida

Si bien una gran cantidad de organizaciones ecologistas como Greenpeace celebraron la medida y buscan que otras naciones adopten el modelo francés, existen voces que señalan que la prohibición viola normas de libre comercio de la Unión Europea, por lo que se espera una lucha de empresarios del sector contra la medida, misma que ya empezó.

“Estamos exhortando a la Comisión Europea a que haga lo correcto y tome acción legal contra Francia por violar la ley europea”, dijo el secretario general de la empresa de empaques plásticos Pack2Go Europe, Eamon Bates, con sede en Bruselas, y advirtió que “si ellos no lo hacen, nosotros lo haremos”.

La prohibición del uso de plásticos fue iniciada por el Partido Europa Ecología Los Verdes y fue adoptada por legisladores franceses con el objetivo de reducir el consumo de energía y desperdicio de la industria procesadora de plástico, además de la contaminación causada por los desechables.

Los ecologistas querían que la medida entrara en vigor en 2017, pero se pospuso hasta 2020 porque la ministra del medioambiental, Segolene Royal se oponía en un principio a la medida al considerarla “antisocial”, argumentando que las familias con menos recursos económicos usan frecuentemente los utensilios de plástico.