La contaminación ambiental se ha convertido en la forma más letal de polución y en el cuarto factor de riesgo de muertes prematuras, a un costo de 225 mil millones de dólares en horas de trabajo perdidas, sostiene el Banco Mundial.
Alrededor de 5.5 millones de vidas humanas fueron perdidas en 2013 por enfermedades asociadas con la polución fuera y dentro de los hogares, de acuerdo con el estudio “El Costo de la Polución Ambiental: Apuntalando el Argumento Económico para la Acción”.
“La polución ambiental es un reto que amenaza el bienestar humano elemental, que perjudica el capital humano y físico, y limita el desarrollo económico”, señaló la vicepresidenta para Desarrollo Sustentable del Banco Mundial, Laura Tuck.
Aunque el informe sostiene que la mayoría de las muertes prematuras por la contaminación corresponde a niños o ancianos, hizo notar que también afecta a adultos en trabajos activos.
Las enfermedades causadas por la contaminación ambiental (cardiovasculares, cáncer de pulmón, y otras enfermedades pulmonares crónicas y respiratorias) son en consecuencia responsables de una muerte de cada 10 en el mundo, seis veces más que las producidas por el paludismo.
Cerca de 87% de la población del planeta está más o menos expuesto a esta contaminación.
En el caso del sur de Asia, la institución estimó que el costo anual asciende a casi 1 punto porcentual de su Producto Interno Bruto (PIB), mientras que para el sudeste asiático y el Pacífico, el impacto es de 0.25 por ciento y el de África subsahariana del 0.61 por ciento del PIB.
El Banco Mundial expresó su expectativa de que el estudio genere conciencia entre los gobiernos sobre la necesidad de destinar más recursos al combate contra la contaminación ambiental.
“Apoyando ciudades más limpias y más inversiones en fuentes limpias de energía, podemos reducir las emisiones peligrosa, desacelerar el cambio climático y salvar vidas”, sostuvo Tuck.
Además, información dada a conocer esta misma semana indica que las nanopartículas resultantes de la contaminación ambiental alcanzan el cerebro donde podrían causar enfermedades como el Alzheimer, según un estudio británico de casos registrados en Ciudad de México.
Aunque el vínculo con esa enfermedad neurológica cuya causa exacta se desconoce queda por demostrarse, el estudio de la Universidad Lancaster de Gran Bretaña pone en evidencia “la presencia de nanopartículas de magnetita en el tejido cerebral humano”.
Los resultados publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) de Estados Unidos sugieren que “partículas menores a 200 nanómetros son lo suficientemente pequeñas como para entrar al cerebro a través del nervio olfativo”.