“La economía está ‘arreglada’ para ir contra la gente común”

El salario típico de ustedes está por debajo de lo que era a finales de la década de 1970 en relación con lo que pueden comprar con él.

Dos tercios de ustedes tienen
dificultades para llegar a fin de mes.

Casi 30 por ciento de ustedes
carece de un empleo estable: trabajan a tiempo parcial o por contrato, sin
ninguna de las protecciones laborales creadas en los últimos 80 años: sin
seguro de desempleo si pierden su trabajo, sin ninguna indemnización si
resultan lesionados, sin pago de tiempo extra si trabajan más de 40 horas a la
semana, sin salario mínimo y además, ustedes deben pagar su propia seguridad
social.

Más de 37 por ciento de
ustedes han abandonado totalmente la fuerza laboral debido a que se sienten
demasiado desanimados incluso para buscar trabajo. Esto es casi un récord.

Por si fuera poco, las
escuelas y la infraestructura en la que ustedes se apoyan ha sido descuidada, y
los estragos del cambio climático (sequías, incendios e inundaciones) son cada
vez peores.

Y sin embargo, la economía
estadounidense es dos veces más grande de lo que era a finales de la década de
1970. Como nación, somos más ricos que nunca. Podemos darnos el lujo de hacerlo
mucho mejor.

Nada de esto ocurre por
accidente. Aquellos que poseen grandes riquezas las han transformado en poder
político. Y usando ese poder, han acabado con los sindicatos (a los que
pertenecía un tercio de los trabajadores del sector privado en la década de
1950, mientras que ahora sólo 7 por ciento de esos trabajadores están
sindicalizados), han reducido a la mitad los impuestos que pagan (de una tasa
marginal máxima de 91 por ciento en la década de 1950 a 39 por ciento en la
actualidad, y de una tasa efectiva de 52 por ciento en ese entonces a 18 por
ciento en el presente), han recortado las redes de seguridad, han desregulado a
Wall Street, privatizado gran parte de la economía, expandido la protección de
quiebra para ellos mismos mientras la reducen para ustedes, los han forzado a
recurrir al arbitraje obligatorio en los casos de disputas laborales, han
ampliado sus patentes y su propiedad intelectual, han obtenido acuerdos
comerciales que los beneficien a ellos pero que han reducido los salarios de
todos ustedes y han concentrado su poder de mercado para hacer que ustedes
paguen más por productos farmacéuticos, seguros de salud, tarifas aéreas,
alimentos, servicios de internet y muchas cosas más.

Esto resulta negativo para todos.
Incluso a aquellas personas que se encuentran en los más altos niveles les iría
mejor si tuvieran una parte más pequeña de una economía que crece debido a que
la clase media se expande. Y les iría mejor en una sociedad que no fuera tan
susceptible a demagogos que culpan de lo ocurrido a los inmigrantes y a las
importaciones.

Sin embargo, nada de esto
cambiará a menos que nosotros lo cambiemos. Ninguna persona individual, ni
siquiera Bernie Sanders, en caso de que hubiera ganado la
presidencia, puede hacer lo necesario por sí sola.

Ustedes y yo y otras personas
debemos continuar organizándonos y movilizándonos. No debemos hallar refugio en
el pesimismo. El cambio es lento y a veces parece no tener esperanzas. Pero el
cambio es inevitable.

No esperemos a que los
políticos asuman el liderazgo. Nosotros somos los líderes.

Este artículo apareció por primera vez en RobertReich.org.

Robert Reich es catedrático rector de
política pública de la Universidad de California en Berkeley y miembro de alto
rango del Centro Blum para las Economías en Desarrollo. Fue Secretario del
Trabajo en el gobierno de Clinton y la revistaTime lo nombró uno de los 10 Secretarios de Gabinete más eficaces del siglo
XX. Ha escrito 14 libros, entre ellos, los éxitos Aftershock, The Work of Nations
(El trabajo de las naciones),Beyond Outrage (Más allá de la indignación), y más recientemente,Saving
Capitalism (Salvar al capitalismo).
También es editor fundador de la revistaThe American Prospect, presidente de Causa Común, miembro de la
Academia Estadounidense de Artes y Ciencias y cocreador del documental
galardonadoInequality for All
(Desigualdad para todos).