El nuevo dirigente del Consejo de Desarrollo Económico de Tijuana enfrentará el desafío de impulsar proyectos de infraestructura urbana, fortalecer la competitividad regional y dar continuidad al Plan Estratégico Metropolitano 2040, en un escenario de incertidumbre comercial y crecientes necesidades de la ciudad.
Tijuana, Baja California.- En un momento en que la región fronteriza enfrenta importantes desafíos en materia de crecimiento urbano, movilidad, infraestructura y competitividad económica, Aram Hodoyán Navarro asumió la presidencia del Consejo de Desarrollo Económico de Tijuana (CDT), organismo que participa en la construcción de estrategias de desarrollo de largo plazo para la ciudad.
El relevo institucional se formalizó durante la XXIX Asamblea General Ordinaria de Asociados, donde Ana Alicia Meneses concluyó su gestión al frente del organismo y presentó un balance de las acciones desarrolladas durante su administración.
La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, encabezó la toma de protesta de la nueva mesa directiva, integrada por Francisco Rubio en la vicepresidencia; Tomás Pérez Vargas como secretario; Mario Escamilla Novelo en la tesorería y Claudia Castro Munguía como coordinadora del Consejo Consultivo.
El nuevo equipo directivo tendrá la responsabilidad de mantener la interlocución con los sectores empresarial, académico y gubernamental, así como promover iniciativas que contribuyan a mejorar las condiciones económicas y urbanas de Tijuana.
Una agenda marcada por los desafíos metropolitanos
Entre las principales prioridades anunciadas por Hodoyán Navarro destaca la continuidad del Plan Estratégico Metropolitano (Tijuana, Tecate, Playas de Rosarito 2040), instrumento de planeación cuya actualización, de acuerdo con lo expuesto durante la asamblea, se encuentra en su fase final.
El proyecto busca articular una visión regional que permita orientar las decisiones relacionadas con infraestructura, ordenamiento territorial, movilidad, desarrollo económico y calidad de vida.
Su importancia radica en que el crecimiento de Tijuana no puede analizarse de manera aislada. La dinámica económica y social de la ciudad mantiene una estrecha relación con Tecate y Playas de Rosarito, municipios que comparten necesidades de conectividad, servicios, vivienda, infraestructura y desplazamiento de trabajadores.
En este contexto, uno de los principales desafíos será traducir los instrumentos de planeación en proyectos concretos, con mecanismos de coordinación intermunicipal, presupuestos identificables y resultados susceptibles de evaluación.
La expansión de los asentamientos urbanos, la concentración de actividades productivas y los desplazamientos cotidianos entre zonas habitacionales, industriales y comerciales han incrementado la presión sobre la infraestructura vial y los servicios públicos.
Por ello, la agenda del CDT contempla promover una mayor coordinación de los sistemas de semaforización, mejorar las condiciones del transporte público y fomentar desarrollos urbanos que incorporen infraestructura para peatones y ciclistas.
También se plantea avanzar en la creación de un sistema metropolitano de parques y espacios verdes, como parte de una estrategia para equilibrar el crecimiento urbano con la disponibilidad de áreas de convivencia y recreación.
Competitividad económica frente a la revisión del T-MEC
Otro de los temas centrales de la nueva presidencia será la posición competitiva de Tijuana frente a los cambios que experimenta el comercio internacional.
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) representa un factor de especial relevancia para Baja California debido a su vinculación con las cadenas de suministro de América del Norte. En particular, Tijuana mantiene una importante concentración de establecimientos manufactureros de exportación, cuya actividad depende de factores como la estabilidad comercial, la disponibilidad de trabajadores, la infraestructura logística, el suministro energético y la eficiencia de los cruces fronterizos.
Las decisiones derivadas del proceso de revisión comercial podrían incidir en las estrategias de inversión y operación de empresas establecidas en la región, aunque sus efectos dependerán de los acuerdos y medidas que finalmente se adopten.
A este escenario se agregan desafíos internos relacionados con el costo de operación de las empresas, la movilidad laboral, la disponibilidad de suelo industrial y la capacidad de las instituciones para responder al crecimiento económico.
Hodoyán Navarro reconoció la necesidad de mejorar el desempeño de Tijuana en los indicadores del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), ante los retrocesos señalados durante su intervención. Más allá de la atracción de inversiones, el desafío para el organismo será contribuir a que la actividad económica se refleje en mejores condiciones de vida, empleos de calidad, infraestructura funcional y oportunidades para la población.
Uno de los principales retos que enfrentará la nueva mesa directiva será fortalecer la capacidad de seguimiento de los proyectos metropolitanos. La experiencia de las ciudades fronterizas demuestra que el crecimiento económico, por sí solo, no garantiza un desarrollo urbano equilibrado. La falta de infraestructura suficiente, los congestionamientos viales y la expansión territorial sin servicios adecuados pueden convertirse en obstáculos para la productividad y el bienestar social.
En el caso de Tijuana, la coordinación entre los tres órdenes de gobierno, los organismos empresariales y las instituciones académicas será determinante para establecer prioridades que trasciendan los periodos administrativos. En ese sentido, el CDT tiene ante sí la oportunidad de fortalecer su función como espacio de articulación de propuestas técnicas y proyectos estratégicos, particularmente en temas que requieren continuidad institucional y compromisos de largo plazo.

La movilidad metropolitana, la infraestructura para la actividad productiva, el ordenamiento territorial y la recuperación de espacios públicos constituyen áreas en las que será necesario definir objetivos medibles, responsables de ejecución y fuentes de financiamiento.
Durante la asamblea también se reconoció el trabajo desarrollado por Ana Alicia Meneses, quien encabezó una etapa de colaboración institucional orientada a impulsar proyectos de desarrollo económico y fortalecer la participación de los sectores productivos y académicos. En su informe de cierre presentó las principales actividades y avances promovidos durante su periodo, con énfasis en la planeación estratégica y la coordinación entre los actores involucrados en el desarrollo de la ciudad.
Por su parte, Hodoyán Navarro agradeció la labor de su antecesora y manifestó que su administración buscará dar continuidad a los proyectos existentes, al tiempo que impulsará nuevas iniciativas para responder a las necesidades de la región.
El nuevo presidente sostuvo que el crecimiento económico debe tener como propósito mejorar las condiciones de vida de los habitantes y que la colaboración institucional será fundamental para alcanzar ese objetivo.
Participación empresarial y gubernamental
A la asamblea asistieron representantes de distintos sectores, entre ellos Kurt Honold Morales, secretario de Economía e Innovación de Baja California; Pedro Montejo Peterson, titular de la Secretaría de Desarrollo Económico de Tijuana; la diputada Dailin García Ruvalcaba; Roberto Lyle Fritch, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Tijuana, y Juan Diego Mascareño, director del Instituto Metropolitano de Planeación (Implan).
La presencia de representantes gubernamentales, empresariales y de planeación urbana reflejó el carácter multisectorial del organismo y la necesidad de mantener canales de coordinación para el desarrollo de proyectos regionales.
Con esta renovación, el Consejo de Desarrollo Económico de Tijuana inicia una nueva etapa en la que sus principales desafíos estarán relacionados con la capacidad de convertir los acuerdos y planes estratégicos en acciones que contribuyan a resolver problemas estructurales de la ciudad.
El reto para la administración encabezada por Aram Hodoyán no será únicamente proyectar la Tijuana de 2040, sino impulsar desde el presente las condiciones de infraestructura, competitividad y desarrollo urbano necesarias para hacer viable esa visión de futuro. Nw