Profesores y estudiantes de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes en colaboración con el Instituto Tecnológico de Massachusetts desarrollaron el proyecto OSUKÃ, una iniciativa de investigación aplicada que busca mejorar la movilidad y autonomía de personas que utilizan sillas de bipedestación, a partir de una necesidad concreta y mediante el trabajo interdisciplinario y la colaboración internacional.
Ingeniería e investigación al servicio de la movilidad
El proyecto OSUKÃ tiene su origen en una historia personal. El padre Óscar Rodríguez sufrió dos eventos cerebrovasculares que dejaron como secuela una pérdida importante de movilidad en el lado izquierdo de su cuerpo. A partir de entonces, comenzó un proceso de rehabilitación que le permitió recuperar sensibilidad y cierta movilidad hasta lograr mantenerse de pie con apoyo.
Esta recuperación abrió también una nueva necesidad: encontrar una alternativa que le permitiera aprovechar esa capacidad para continuar realizando actividades importantes de su vida cotidiana, entre ellas la celebración de la misa.
“Busqué una solución por medio de la cual pudiera mantenerme de pie y con el brazo derecho libre para realizar los movimientos durante la misa”, explicó el padre Óscar.
En ese proceso, el sacerdote comenzó a utilizar una silla de bipedestación; sin embargo, la solución disponible no respondía completamente a sus necesidades. Fue entonces cuando, a través de su relación con la Dra. Gabriela Durán, profesora investigadora de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes, comenzó a plantearse la posibilidad de desarrollar una solución diferente.
“Empezamos a ver cuáles eran sus necesidades. Una de las que identificamos fue la posibilidad de acercarse al altar y realizar el movimiento de inclinación necesario para besar el altar”, explicó la Dra. Durán.
Formación interdisciplinaria para resolver problemas reales
A partir de estas conversaciones, la necesidad de una persona se convirtió en un reto de investigación para profesores y estudiantes de la Universidad Panamericana.
Aunque OSUKÃ surgió a partir de las necesidades específicas del padre Óscar, el proyecto busca que los conocimientos y mejoras desarrollados puedan contribuir posteriormente a soluciones para otras personas que utilizan sillas de ruedas o dispositivos de bipedestación.
“Yo creo que esta investigación no es algo tan puntual, o sea, no es solamente para el sacerdote, sino para todas las personas que utilizan algún tipo de silla de bipedestación”, señaló la Dra. Durán.
Este proyecto de investigación aplicada reunió a profesores y estudiantes de diferentes áreas de la ingeniería, quienes participaron en distintas etapas del proyecto y aportaron conocimientos relacionados con diseño, electrónica, mecanismos y ergonomía.
El Mtro. Ángel Jiménez, profesor de la Facultad de Ingeniería explicó que en el proyecto participaron alumnos de Mecatrónica y Bioelectrónica, con aportaciones relacionadas con el diseño mecánico, la verificación electrónica y la definición del alcance de las propuestas. Para el Ing. Hiroki Sasamoto Cruz, uno de los principales aprendizajes fue que los estudiantes pudieron experimentar de manera directa el proceso de desarrollar, probar y ajustar sus propuestas.
Diseñar desde las necesidades del usuario
Uno de los principales retos identificados por el equipo fue mejorar la capacidad de la silla para superar obstáculos, particularmente escalones. El alumno Sebastián Ponce explicó que su participación se concentró en el desarrollo de una nueva propuesta de neumático y rueda que permita mejorar el desempeño de la silla al enfrentarse a este tipo de obstáculos.
Para Sebastián, trabajar directamente con una silla que será utilizada por una persona también cambia la manera de entender el proceso de diseño. “Las propuestas deben ser evaluadas no solo desde su funcionamiento técnico, sino desde la utilidad que tendrán en la vida cotidiana del usuario”, comparte.
Colaboración internacional que amplía perspectivas
El desarrollo de OSUKÃ también contó con la participación de Emma Martínez, estudiante de Ingeniería Mecánica del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) quien realizó una estancia de verano en la Universidad Panamericana campus Aguascalientes y se integró al proyecto.
“Ha sido muy divertido poder trabajar en un taller de mecanizado diferente y con gente distinta”, compartió. A ello se sumó la oportunidad de intercambiar conocimientos con estudiantes y profesores de la Universidad Panamericana: “También ha sido agradable poder trabajar tanto con los estudiantes como con los profesores. He aprendido mucho sobre sus experiencias, ya que ellos saben muchísimo sobre el taller y los aspectos del diseño”.
Por otro lado, este proyecto también contó con la participación de Sara Alba, quien se incorporó al proyecto motivada por la Dra. Durán y su interés en el diseño médico y la posibilidad de continuar desarrollándose profesionalmente en esta área.
El conocimiento aplicado a la realidad
Después del proceso de diseño, desarrollo y prueba, el proyecto pudo ser evaluado directamente por su usuario. Para el padre Óscar, una de las principales mejoras ha sido recuperar posibilidades de movimiento y participación durante actividades que forman parte de su vida cotidiana.
“Con la silla ya tengo acceso hasta el mismo altar después de salvar un par de escalones y con la posibilidad de inclinarme hasta dar el beso al altar tanto al inicio como al final de la misa, pues el respaldo puede abatirse ayudándome a hacer ese movimiento de inclinación”, explica. A esta mejora se suma la incorporación de una mesa de trabajo que puede acoplarse a la silla.
Colaboración para generar impacto
El proyecto OSUKÃ refleja la importancia que tiene la investigación aplicada dentro de la Universidad Panamericana como un espacio en el que el conocimiento, la formación y la colaboración pueden responder a necesidades concretas de la sociedad. La participación conjunta de profesores y estudiantes de distintas disciplinas, así como el intercambio académico internacional con el MIT, permite enriquecer los procesos de investigación y ampliar las perspectivas desde las que se abordan los retos.
De esta manera, la colaboración se convierte en un elemento que fortalece la formación de los estudiantes y, al mismo tiempo, impulsa el desarrollo de soluciones que buscan generar un impacto real en la vida de las personas.