La calificadora estadounidense Standard & Poor’s (S&P) rebajó este martes a negativa la perspectiva de la deuda deMéxico debido al creciente endeudamiento del gobierno aunque mantuvo su calificación en BBB+.
S&P dijo en un comunicado que hay “una posibilidad de al menos una en tres de una baja de calificación en los próximos 24 meses si el nivel de deuda del gobierno general o la carga de intereses presenta un deterioro superior a nuestras expectativas y aumenta la vulnerabilidad de las finanzas públicas a los shocks adversos”.
La agencia advirtió que “es probable que la deuda neta del gobierno general aumente hacia el 47%-48% del PIB en 2018-2019, desde 45% del PIB en 2016 debido a los déficits fiscales continuos y el bajo crecimiento del PIB”.
Standard & Poor’s espera que la continuidad de las políticas económicas y el ajuste fiscal en curso compense la caída de los ingresos petroleros y contenga el nivel de deuda, e igualmente que las reformas económicas mantengan el crecimiento del PIB en el largo plazo.
“Pero no necesariamente incrementará la tasa de crecimiento, en ausencia de otras medidas”, apuntó la agencia.
S&P proyecta un crecimiento del PIB “ligeramente por encima de 2%” en 2016 y “en torno a 3%” durante 2017-2019, suponiendo un crecimiento constante y estable en Estados Unidos y un aumento gradual de la inversión privada en el sector energético mexicano.
Apenas el día de ayer, tras informarse que la economía mexicana retrocedió en el segundo trimestre, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) redujo su rango de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el cierre a un rango de 2.0 a 2.6 por ciento, desde uno de 2.2 a 3.2 por ciento.
Jonathan Heath, catedrático universitario y analista de asuntos económicos, explicó a la AFP que “la economía no está pudiendo responder ante el estancamiento que estamos viendo en la producción manufacturera de Estados Unidos”, su principal socio en el marco del Tratado de Libre Comercio para América del Norte, en vigor desde 1994.
Ese escenario “ha producido una caída en nuestras exportaciones”, de las cuales más del 80% tienen como principal destino territorio estadounidense, de tal forma que “la economía mexicana se está desacelerando de una forma significativa”, alertó.
Como factores internos, Jonathan Heath mencionó que en el segundo trimestreMéxico tuvo “la caída más pronunciada en el consumo de los hogares que no habíamos visto en mucho tiempo”.
La “pronunciada” disminución de la inversión privada, en especial en la edificación no residencial, también influyó para que elPIB cayera en el segundo trimestre, añadió el experto.
Las empresas, prosiguió, “están viendo que no es el momento para invertir, los consumidores están viendo que se viene una situación difícil y están siendo un poco más cautelosos”.
El panorama para el tercer trimestre del año tampoco es prometedor, concluyó Heath. Las protestas contra una reforma educativa de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el ala radical del sindicato de ese gremio, traducidas en bloqueos de carreteras “afectan las cadenas productivas, la transportación y exportación de mercancías”.