Paul McCartney es perfectamente
capaz de permanecer subido en un escenario por casi tres horas, tiempo
suficiente para cantar los 38 temas elegidos del concierto que dio el domingo
en el estadio MetLife, en East Rutherford, Nueva Jersey, como parte de su gira
‘One on One’.
Quedan en agenda todavía varias
ciudades de aquí a octubre, mes en que también tocará en el festival Desert Trip,
junto con Bob Dylan, los Rolling Stones y Neil Young.
Después de décadas de
presentarse primero con los Beatles, luego con los Wings y desde hace varios
años como solista, McCartney asume que de seguro a los asistentes de sus
conciertos ya les ha tocado escuchar alguna de sus conocidas anécdotas.
“Lo considero como un
espectáculo de Broadway; ellos no cambian sus bromas ni lo que dicen todas las
noches”, acepta sin pudor. “Una vez que tienes una idea sobre lo que funciona
con la audiencia, te quedas con eso. Por eso relato una historia sobre
Jimi Hendrix que ya he contado antes, y luego uso frases tipo: ‘Como suelo
decir’ o ‘A menudo cuento la historia de’, para que no piensen: ‘Dios, siempre
repite lo mismo’”.
La
lista de canciones en esta gira incluye 23 temas de los Beatles y seis de los
Wings. Se remonta a “In Spite of All the Danger”, una de las primeras canciones
originales grabadas por los Quarrymen, la banda anterior a los Beatles en la
que estaban John Lennon y McCartney. Concluye con tres canciones de su álbum de
estudio más reciente, New (2013),
junto con “FourFiveSeconds”, su colaboración de 2015 con Kanye West y
Rihanna (que no estuvieron presentes).
Paul no
tiene reparos en aceptar que muchos de los asistentes de sus conciertos no es la
primera vez que lo ven; otros sí. Para ambos arma un concierto –un espectáculo– al que a él le gustaría asistir.
“Pienso
–dice McCartney– si yo fuera a verlo, me gustaría que tocara esto y no podría
dejar de cantar aquello, y en verdad espero que toque esto”. Son las canciones el punto de partida. Luego siguen los ensayos, y la banda expresa su opinión y
propone, y en ocasiones se incluyen varias o muchas más.
Hacer un concierto con un
reportorio nuevo en su mayoría, como lo hace Bob Dylan en su gira actual, le
parece buena idea, pero no imagina que la gente que vaya a verlo no espere canciones
emblemáticas de los Beatles, de los Wings, o de él de otras épocas.
Dice
que lo que haría sería armar una tocada menos larga y que anunciaría de frente
que esta vez no tocaría las clásicas; “algo que se llame ‘Deep Cuts’ o algo
así, para que supieran que sería de pistas raras que sólo los muy aficionados
conocerían. Creo que sería muy divertido hacer eso”.
Cuando canta, “Let It Be”,
por ejemplo, cree que va a llegar al punto de estar harto y decir “no, otra vez
esa canción, no”. No ha sucedido todavía, porque una vez que empieza, “reviso de
nuevo el trabajo que hizo el chico que la compuso, y me digo: ese chico era
bueno”.