El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, defendió la libertad de culto que garantiza el derecho a llevar el burkini, símbolos de “la aceptación” del otro en una sociedad abierta, expresó este lunes.
“En Canadá, deberíamos ir más allá de la tolerancia. Tolerar a alguien es aceptar que tenga el derecho de existir pero a condición de que no venga a molestarnos mucho, mucho, en nuestra casa”, lamentó en una rueda de prensa el mandatario.
Preguntado por la polémica en Francia sobre el burkini, un vestido de baño que cubre el cuerpo de las mujeres musulmanas y cuyo uso fue prohibido en algunas playas francesas, Trudeau llamó a “respetar los derechos y las elecciones de los individuos”, un principio que “debe estar en primer lugar en nuestros discursos y debates públicos”.
Tras la controversia en Francia, donde un puñado de alcaldías de localidades costeras prohibieron el burkini, diputados de Quebec pidieron una medida similar en esta provincia, en nombre del principio de laicidad.
“Sí, seguramente hay pequeñas controversias aquí y allá como siempre, conversaciones que seguiremos teniendo”, observó Trudeau, que añadió, sin embargo, que “en Canadá, deberíamos ir más allá de la tolerancia”.
“En Canadá, ¿podemos hablar de aceptación, de apertura, de amistad, de comprensión? Es hacia allá que vamos y es lo que estamos viviendo en nuestras comunidades diversas y ricas, no a pesar, sino a causa de las diferencias”, concluyó el mandatario.

El burkini (derecha) ha levantado una gran polémica ante su prohibición en algunos países como Francia.
Foto: AFP
Crítica a Francia
La prohibición del burkini en algunas playas francesas ha desatado una ola de críticas en los países anglosajones, convencidos de que la exclusión de prendas de connotaciones religiosas es un freno a la integración.
“Absurdidad francesa”, lanzó el editorialista David Aaronovitch en el diario The Times, por considerarlo propio de “mentes retorcidas” y foco de más problemas.
¿De verdad que vestir un burkini ofende más que entrever la “raya del trasero de una persona de mediana edad” que se sale de un bañador de corte clásico? se pregunta Remona Aly, de la organización británica Exploring Islam Foundation, que fomenta una mayor comprensión del islam.
Cruzarse en el Reino Unido con una mujer con velo integral en algunas ciudades o barrios poblados por muchos musulmanes es bastante común y no desencadena polémica.
El ejemplo más célebre de burkini en el país no lo ha protagonizado una musulmana, sino Nigella Lawson, una presentadora de la radiotelevisión británica que se puso uno en 2011 en una playa de Sídney para evitar el bronceado.
La mayor parte de los medios de comunicación británicos dedicaron reportajes al escándalo en Francia, como el que mostró la BBC, que recabó testimonios muy críticos de musulmanas.
“El burkini me ha dado la libertad de nadar y de ir a la playa, sin la sensación de traicionar mis convicciones”, declaró Aysha Ziauddin en la televisión pública.
“Es chocante que se pueda exigir a alguien que se destape o que se vaya”, abundó Maryam Ouiles, en la BBC.
La discrepancia se debe a las diferencias culturales entre los dos países, entre la política de integración al estilo francés y el multiculturalismo británico, considera Sara Silvestri, de la City University de Londres.