Conafe rescata la tradición del trueque con Feria del Cambalache en Aguascalientes

Con el propósito de preservar la tradición del trueque y fortalecer la convivencia comunitaria, el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) realizó este martes la Feria del Cambalache en el Jardín de Cholula, donde capacitadores educativos intercambiaron productos artesanales, alimentos, bebidas y artículos elaborados de manera casera.

“Sí pienso que puede ser un esfuerzo grande, pero lo que he visto en los estados como lo que vimos en Guanajuato, en Dolores, Hidalgo, lo vimos es que allá la gente fluye, o sea, fueron como 80 comunidades a un espacio, un jardín y esas 80 comunidades llevaban productos medicinales y comestibles. Yo lo que pienso es que lo hacen cada menos tiempo, por ejemplo, lo hacían cada seis meses y ahora lo hacen cada tres meses”, explicó Álvaro de Ávila Aguilar, delegado estatal del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe).

La actividad reunió a 50 capacitadores de Conafe, quienes también invitaron a habitantes del Barrio de Guadalupe a participar en esta dinámica basada en el intercambio de bienes, una práctica con arraigo en diversas comunidades del país.

“Es una actividad que estamos recreando de un encuentro que sostuvimos en junio con Querétaro y Guanajuato, ellos lo manejan como trueque y ahora en los estados, hay toda una propuesta de seguridad, en las mesas de seguridad hay una Mesa de Paz y hacen trueques académicos: puede ser de lectura, pueden ser culturales y también”.

De Ávila Aguilar comentó que la feria organizada en Aguascalientes recrea esos encuentros y forma parte de una estrategia más amplia que también contempla intercambios académicos, culturales y de lectura, impulsados desde las Mesas de Paz como una forma de fortalecer el tejido social.

Asimismo, informó que la experiencia no concluirá con este evento. Durante la próxima capacitación de Conafe, que tendrá una duración aproximada de 22 días, los capacitadores replicarán el cambalache en los centros educativos donde laboran.

Cada uno de los 50 participantes atiende alrededor de 10 escuelas y forma parte de alguno de los 12 equipos integrados por cuatro o cinco personas. En esta ocasión, los asistentes ofrecieron productos como agua de taro, bebidas de guayaba, remedios medicinales elaborados de forma artesanal y diversas artesanías, con el objetivo de fomentar el intercambio y valorar la producción local.