Aunque las personas refugiadas que logran incorporarse al mercado laboral formal en Aguascalientes mejoran sus condiciones de vida respecto a las que tenían en sus países de origen, todavía enfrentan importantes obstáculos para acceder a servicios financieros, advirtió Diana Martínez Pontón, encargada de la Comisión Académica de Investigación y Publicaciones del Colegio de Economistas de Aguascalientes.
La especialista explicó que los ingresos mensuales de este sector de la población oscilan entre los 6 mil y los 10 mil pesos, cifra inferior al salario promedio de los profesionistas en la entidad, que ronda los 20 mil pesos mensuales. No obstante, destacó que estos empleos representan una oportunidad para que las personas refugiadas alcancen una mejor calidad de vida.
“No son sueldos tampoco muy altos, pero eso les permite a ellos tener mejores condiciones de las que tenían en su país de origen”.
Martínez Pontón señaló que, si bien la legislación mexicana reconoce las tarjetas expedidas por el Instituto Nacional de Migración (INM) como una identificación oficial válida para abrir cuentas bancarias, en la práctica persisten múltiples obstáculos. Entre ellos, mencionó que diversas instituciones financieras solicitan de manera obligatoria la credencial para votar o un pasaporte vigente, además de que el personal suele desconocer la diferencia entre una persona migrante y una refugiada.
Añadió que también existen limitaciones derivadas de los sistemas informáticos de algunos bancos, los cuales rechazan registros de personas que cuentan únicamente con un apellido. Asimismo, existen casos documentados de cuentas que son negadas o incluso canceladas sin una justificación clara.
La académica enfatizó que la exclusión financiera representa un problema estructural para la población refugiada, ya que dificulta su autonomía económica y limita su integración plena a la sociedad y al mercado laboral.
De acuerdo con la información presentada por el Colegio de Economistas, las instituciones bancarias donde con mayor frecuencia se registran negativas para realizar estos trámites son:
“Banco Azteca; en segundo lugar, está BBVA; en tercero, está Banorte; en cuarto, CitiBanamex; en quinto, Santander; y en sexto, HSBC, son bancos en donde la ventanilla está cerrada para las personas refugiadas”.
En contraste, destacó que algunas instituciones ya han implementado mecanismos para facilitar el acceso de las personas refugiadas a los servicios financieros. Entre ellas se encuentran BanCoppel, considerado el primer banco en ofrecer este tipo de atención; Banorte, mediante su cuenta digital con recepción de nómina; y Banco Dondé. Estas acciones han sido posibles gracias a la colaboración y gestión del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).