La secretaria del Campo del Estado de Guanajuato, Marisol Suárez Correa, aseguró que las hortalizas producidas en la entidad no están relacionadas con los casos de cyclospora detectados en Estados Unidos, luego de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de ese país (FDA) descartara que la empresa Taylor Farms México fuera el origen del brote que inicialmente se investigaba.
La funcionaria estatal explicó que, aunque la FDA pidió suspender temporalmente las exportaciones de lechuga de la empresa ubicada en el norte del estado mientras se realizaban estudios de laboratorio, posteriormente confirmó que se trató de un falso positivo.
“La FDA determina que venía por parte de la lechuga de Taylor Farms, pero sin decir a ciencia cierta que fuera verdad. Después realizaron las investigaciones y confirmaron que fue un falso positivo”, señaló.
Suárez Correa afirmó que la empresa actuó de manera preventiva al detener sus envíos mientras se desarrollaban los análisis. Además, explicó que las investigaciones continúan debido a que en Estados Unidos siguen apareciendo casos de diarrea causada por cyclospora, pero hasta el momento no existe evidencia que vincule esos contagios con productos agrícolas de Guanajuato.
“La empresa, muy consciente de que había un problema, dejó de exportar mientras se realizaban las pruebas de laboratorio. Definitivamente no vienen de esta empresa. Ya lo dijo la FDA y siguen las investigaciones para saber de dónde provienen los casos”.
La titular de la Secretaría del Campo enfatizó que en Guanajuato no se ha detectado la presencia de esta bacteria gracias a los estrictos controles sanitarios que aplican las empresas exportadoras y las autoridades estatales.
“De Guanajuato no viene. Nosotros no tenemos cyclospora. Se han hecho análisis y siempre estamos muy apegados a llevar a cabo la inocuidad”, afirmó.
La funcionaria estatal también destacó que todas las empresas exportadoras del estado deben cumplir con rigurosos procesos de certificación para garantizar la calidad sanitaria de sus productos.
“Todos los exportadores que tenemos en Guanajuato cuentan con certificaciones en inocuidad y sanidad muy profundas. Están continuamente trabajando en la sanidad e inocuidad de sus productos y pasan certificaciones muy importantes para poder exportar”.
Añadió que, por instrucción de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo, se ha fortalecido la inversión en programas de inocuidad para mantener la confianza de los mercados internacionales.
“En este Gobierno de la Gente la gobernadora nos ha pedido que ayudemos mucho en el tema de la inocuidad, precisamente para que todos los productos de Guanajuato sean inocuos y no generen ningún tipo de enfermedad”.

La secretaria explicó que el Comité Estatal de Sanidad Vegetal de Guanajuato (CESAVEG) mantiene una vigilancia permanente en los cultivos mediante inspecciones de campo y análisis de laboratorio.
“Tenemos el Comité de Sanidad Vegetal del Estado que continuamente está trabajando con las empresas exportadoras, certificando, verificando y haciendo análisis de rutina para detectar cualquier situación y actuar de inmediato”.
Precisó que la vigilancia inicia desde el agua utilizada para el riego y continúa durante todo el proceso de producción. También, explicó que existen protocolos específicos para evitar cualquier riesgo de contaminación en los campos agrícolas, incluso cuando se detecta la presencia de fauna silvestre.
“Cada semana o en cada cosecha se realizan análisis para garantizar que el producto sea inocuo. Toda el agua del pozo también se analiza cada mes para verificar que no esté contaminada con ninguna bacteria. Todo eso se revisa a diario, en todos los campos. Por eso tenemos bien cubierta la inocuidad de todo lo que se produce en el estado”, dijo.
Respecto al impacto económico que provocó la suspensión temporal de exportaciones, informó que Taylor Farms México reanudó sus envíos una vez que la FDA descartó la contaminación.
Finalmente, explicó que los productores agrícolas tampoco quedaron desprotegidos durante ese periodo, ya que la empresa opera bajo esquemas de agricultura por contrato. Además, indicó que la interrupción duró aproximadamente dos semanas y media, tiempo necesario para completar los análisis microbiológicos.
“Ya empezaron a exportar otra vez. Fueron alrededor de dos semanas y media, que es el tiempo que tardan las pruebas de laboratorio para identificar con precisión la bacteria. Si algún agricultor tenía producción contratada y no pudo cosechar, la empresa le paga un contrato por no cosecha. Tal vez pierde la oportunidad de obtener una ganancia mayor, pero al menos recupera sus costos y no pierde toda su inversión”, concluyó.