Aguascalientes es sede del 58º Congreso Nacional de la Asociación Mexicana de Veterinarios Especialistas en Cerdos (AMVEC), considerado el encuentro más importante del país para la industria porcícola. Más de 2 mil médicos veterinarios, investigadores y productores participan en conferencias y actividades enfocadas en salud animal, producción e innovación en el Foro 3C de Ficotrece, donde el evento concluirá este 24 de julio.
En este marco, Guilherme Arruda Cezar, especialista en salud porcina, compartió la experiencia de Brasil, uno de los principales productores y exportadores de carne de cerdo del mundo, y aseguró que el éxito del sector se basa en el el estricto control sanitario y las condiciones que se ofrecen a los trabajadores de las granjas.
El especialista explicó que una de las principales ventajas de su país es mantenerse libre de enfermedades que afectan gravemente la productividad del sector porcino.
“El secreto de Brasil creo que es que estamos bien aislados en la parte de las enfermedades, como la peste. Tenemos un control de esa parte y por eso somos negativos en esas enfermedades. Comparado con otros países, esas enfermedades aumentan la mortalidad y la pérdida de ganancia de peso; por eso productivamente creo que somos mejores”, indicó.
Además del aspecto sanitario, Arruda Cezar destacó que la permanencia del personal en las granjas ha sido otro factor determinante para elevar la productividad. Explicó que en Brasil muchas empresas ofrecen vivienda, alimentos, internet y un plan de crecimiento laboral para evitar la rotación constante de trabajadores.
“En Brasil casi todos los empleados viven en la granja. Les regalan una casa, comida, internet; pueden vivir allá con un sueldo que no es tan grande, pero pueden ahorrar dinero. Eso hace que la gente quiera quedarse más tiempo”, señaló.
Mientras en México un trabajador permanece en promedio entre uno y año y medio en una granja porcina, y en Estados Unidos alrededor de dos años, en Brasil, dijo, la permanencia alcanza entre cuatro y cinco años.
“En Brasil el promedio es de cuatro a cinco años. Aquí en México está un poquito más bajo. Si la industria mexicana proporciona un poquito más para los empleados, creo que sí podemos lograr tener más tiempo con ellos trabajando en la granja”, apuntó,
El especialista reconoció que este modelo también puede generar cierta dependencia cuando los trabajadores cambian de empleo, aunque consideró que los beneficios superan ese riesgo.
“Sí genera esa parte cuando quieren transicionar y ya pierden ese soporte que les da la granja, pero creo que es un mal pequeño comparado con los beneficios que es trabajar en la granja”, finalizó.