Una ducha no se le niega a nadie

A Jake Austin se le ocurrió
la idea Shower to the People; un camión, como los que ahora se acondicionan
para comida, pero para llevar la oportunidad de una ducha calientita a la gente
menos favorecida de la ciudad de San Luis, Missouri, Estados Unidos.

Es el invierno de 2014,
particularmente crudo por aquellos lares, cuando el camión comenzó a rodar por
las calles de San Luis. En poco más de un mes,
Austin había reunido 5 mil dólares en donaciones de quienes apostaron por su
idea.

Shower to the People continúa
sus recorridos una vez por semana. Los voluntarios que apoyan la iniciativa
además ofrecen otros servicios, como préstamo de productos necesarios para la
higiene.

El camión programa visitas en
los lugares donde se reúnen las personas que no tienen casa, como los refugios,
los bancos de alimentos o distribuidores de ropa.

El tiempo del regaderazo está
limitado a ocho minutos. En cada escala, en cada lugar donde para Shower to the
People, son entre 14 y 16 afortunados por hora; en un día de ocho horas,
proporcionan hasta 50 regaderazos.

Los responsables del proyecto
tienen permiso del ayuntamiento local para conectarse a las tomas de agua públicas
más cercanas, y desalojar el líquido ya sucio en las alcantarillas urbanas.

Austin y sus colaboradores afirman
que el camión sólo es el buque insignia de Shower to the People; la iniciativa se
acompaña de Raise the Bar, que emplea a personas sin techo para que fabriquen
jabones artesanales.

Con los beneficios
consiguen sacar adelante ambos proyectos, a la par de que ayuda a mejorar la
vida de los involucrados. “Los jabones que no vendemos los ponemos en el camión-ducha a disposición
de los amigos de las calles”: negocio limpio y redondo.