Todo lo hizo
bien, o al menos lo hizo notar; de él es la famosa frase que dice: “En el
futuro todo el mundo será famoso durante 15 minutos”. Tuvo éxito en pintura,
cine de vanguardia y literatura. Notoriedad absoluta por su hábil relación con
los medios, por ser enlace entre artistas e intelectuales, entre aristócratas,
homosexuales, celebridades de Holywood, drogadictos, modelos, bohemios y entre
los más extraños personajes urbanos.
Warhol se valió
de diferentes medios para crear sus obras: dibujaba a mano, hacía grabado,
tomaba fotos, dominaba la serigrafía, la escultura. Sí, era tan bueno en el
área de la creatividad, como en la de promoción de sí mismo. Y una prueba
inefable es que el Museo Andy Warhol, en su ciudad natal, Pittsburgh,
Pensilvania, es el museo más grande de Estados Unidos dedicado a un solo
artista.
La polémica
constituyó su sino, y la disfrutó al máximo. Algunos críticos calificaban sus
obras como pretenciosas o bromas
pesadas, pero al margen de la fama escandalosa, desde que murió en 1987 se han
organizado numerosas exposiciones retrospectivas, se han elaborado análisis,
libros, documentales de su obra, y hasta se hizo una película I Shot Andy
Warhol (1996). Polémico, sí, y también uno de los artistas más influyentes
del siglo XX.
Warhol era una constante en las fiestas privadas
más locas de Nueva York en la década de los 70, abierto a las drogas, el
alcohol y la promiscuidad. Por esa época, fotografió con una Polaroid a lo más
destacado del jet set estadounidense, así como a artistas por ese entonces aún
incipientes; personajes de la talla de Liza Minnelli, Mick Jagger, Yves Saint
Laurent, Rudolf Nureyev, Jane Fonda, Meryl Streep, Michael Jackson, y otros por
el estilo.
De niño, cuando cursaba la primaria, Andy contrajo el mal de San Vito,
extraña enfermedad que ataca el sistema nervioso y provoca sacudidas sin
control, y además le salieron manchas rosas en la piel, que lo aislaron y le
bajaron la autoestima. Resolvió sus problemas personales y físicos, y
se dedicó a estudiar arte.
En la década de los 60, con el racismo y la
homofobia en apogeo en Estados Unidos, Warhol fue de los primeros que mostró abiertamente
su homosexualidad. Para 1962, expuso sus lienzos de sopa de Campbell, en los
que representó los 32 sabores; vendió todo por un valor de mil dólares.
Tenía razón al decir: “La idea no es vivir
para siempre, es crear algo que sí lo haga”. A él sí le funcionó; al morir
tenía tantas posesiones que Sotheby’s necesitó nueve días para subastar sus
bienes, y la suma excedió los 20 millones de dólares. Además de lo que dejó a
sus familiares para crear una fundación dedicada al avance de las artes
visuales.