El secretario de Gobierno de Guanajuato, Jorge Jiménez Lona, advirtió sobre la crisis ambiental que enfrenta la presa Allende, en los municipios de San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo, en donde el lirio alcanzó entre el 40% y 45% de su superficie está invadida por lirio acuático, una situación que impacta directamente a pescadores y al turismo en la región.
En entrevista, el funcionario estatal destacó la magnitud del problema en la segunda presa más grande del estado, y que se venía arrastrando desde hace muchos años y ahora se atiende de forma coordinada entre diferentes órdenes de gobierno.
Incluso, recordó que el crecimiento descontrolado de esta planta, está vinculado a las descargas de aguas residuales provenientes de municipios como Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende, cuyos nutrientes funcionan como fertilizante.

“Las propias descargas son abono para que el lirio prolifere… si no saneamos el agua, esto va a ser el cuento de nunca acabar”, advirtió.
Ante este panorama, el funcionario estatal aseguró que el gobierno federal, estatal y municipal pondrán en marcha un plan integral que iniciará el 11 de marzo, con acciones inmediatas de limpieza mecánica.
“Lo que urge es la limpieza mecánica, empezar a sacar el lirio con maquinaria pesada y bandas”, explicó.
Adelantó que además de retirar la planta, se contempla atacar el origen del problema mediante obras de saneamiento. Añadió que se buscan incluir alternativas de control biológico, como el uso de insectos que consumen lirio, aunque estas medidas aún están en evaluación.
“Conagua va a construir una planta de tratamiento y rehabilitar las existentes para evitar que estos nutrientes lleguen a la presa. Hay un control biológico, un insecto que se come el lirio y se está explorando su uso”, indicó.
Jiménez Lona subrayó que la afectación ya es directa para las actividades productivas y recreativas en la zona. Sin embargo, insistió en que el arranque de los trabajos representa un paso clave para recuperar este cuerpo de agua estratégico para Guanajuato.
“Hay cinco cooperativas de pescadores que ya no pueden producir y el turismo también se ve afectado, no hay manera de disfrutar una presa así”, afirmó.
Finalmente, el funcionario estatal reconoció que la solución no será inmediata, ya que se trata de un proceso que podría extenderse por meses o incluso años debido a la magnitud del problema, pero se avanza en el tema.