En el marco de la Semana Santa, el Pbro. Carlos Cervantes Blengio, capellán de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes, reflexionó sobre el significado profundo de este tiempo litúrgico, invitando especialmente a los jóvenes a vivirlo más allá de unas simples vacaciones.
El sacerdote explicó que la Semana Santa tiene su raíz en el acontecimiento central del cristianismo, en la encarnación de Jesucristo, que marcó un antes y un después en la historia de la humanidad.
“Al asumir nuestra naturaleza, Cristo introdujo la eternidad en el tiempo humano, lo que permite que, al celebrar estos días, no solo recordemos, sino que volvamos a vivir el evento salvador”, señaló.
En este sentido, destacó que el Triduo Pascual, que comprende el Jueves, Viernes y Sábado Santo, constituye el corazón de la Semana Santa, en el que los fieles contemplan el misterio del amor de Dios manifestado en la entrega de su Hijo. “Si lo vemos con ojos de fe, lo que encontramos es el amor de Dios que se entrega completamente por la humanidad”, añadió.
Desde una perspectiva histórica, el P. Carlos explicó que la fecha de la Semana Santa varía cada año debido a su relación con el calendario lunar. La celebración se fija en torno al primer plenilunio de primavera, siguiendo la tradición del pueblo de Israel en tiempos de Jesucristo.
Más allá de su origen y significado, el capellán hizo un llamado a vivir este tiempo con mayor profundidad espiritual. “Aprovechar, qué bueno, un descanso que a todos nos viene bien, pero yo animaría a quienes quieran vivir estos días con intensidad que no dejaran pasar esos momentos, como el agua que pasa sobre las rocas sin dejar rastro, sino que aprovechar para recogerse en unos minutos de oración y contemplar todo lo que Dios nos ha amado”, expresó.
Asimismo, subrayó la riqueza de cada uno de los días del Triduo Pascual. El Jueves Santo recuerda el servicio de Cristo y la institución de la Eucaristía; el Viernes Santo invita a contemplar su pasión y muerte; y la Vigilia Pascual celebra la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte con su Resurrección.
En un segundo momento de reflexión, el sacerdote profundizó en el núcleo del mensaje cristiano: el amor de Dios. Desde su formación académica y experiencia pastoral, destacó que este es el tema central no solo de la fe, sino también de la experiencia humana. “La Semana Santa nos muestra de manera elocuente el amor misericordioso de Dios, que asume el pecado del mundo para redimirlo en la Cruz”, explicó.
Finalmente, invitó a la comunidad universitaria a vivir estos días con sentido interior.“Contemplar la pasión de Cristo nos permite reconocer cuánto nos ha amado Dios y aprender a corresponder a ese amor”.