Aunque la jornada laboral semanal se reduzca en el papel, la realidad del mercado laboral en México dista mucho de cualquier decreto constitucional, por lo que para mejorar verdaderamente las condiciones de los trabajadores se requieren políticas económicas adicionales que lo hagan posible.
Dafne Viramontes, ex presidenta del Colegio de Economistas de Aguascalientes, señaló que mientras la informalidad prevalezca en el país, de poco servirá la reforma, pues en este esquema seguirán existiendo jornadas extenuantes sin regulación efectiva por parte del Estado.
“2 de cada 10 personas trabajan más de 48 horas y 7 de cada 10 trabajan más de 40 horas, entonces tenemos un mercado laboral que está diseñado de tal manera que no permite que si tú legalmente bajas el número de horas, las personas trabajan menos” señaló.
Aunado a ello, advirtió que en la informalidad tampoco se respetan las condiciones salariales establecidas por la ley, por lo que las personas seguirán buscando fuentes de ingreso adicionales, situación que se reflejará en detrimento de su calidad de vida o de cualquier beneficio que pudieran obtener dentro de un esquema formal.
“Para que las personas trabajen menos se tiene que reducir la informalidad, porque en la informalidad no hay manera de regular cuántas horas están trabajando las personas, es decir, se está trabajando en desigualdad, en competencia imperfecta con jornadas de hasta 24 horas que nadie regula” sugirió.
Según el INEGI, la tasa de informalidad en México es del 54.9%, lo que quiere decir que 1 de cada 2 trabajadores está en dicho sector. No obstante, México se mantiene como el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) donde más horas se trabajan al año, con un promedio de 2,226 horas anuales por trabajador.