El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, acusó a Occidente de apoyar al “terrorismo” y a los golpistas que intentaron derrocarlo, en el más duro ataque lanzado contra los aliados occidentales de Ankara desde la intentona de golpe de Estado del pasado 15 de julio.
“Desgraciadamente, Occidente está apoyando al terrorismo y a favor de los golpistas”, dijo Erdogan en un discurso televisado desde el palacio presidencial.
“Los que imaginamos nuestros amigos están a favor de los golpistas y de los terroristas”, repitió durante un foro económico organizado en la sede de la presidencia.
Para el presidente turco, “este golpe de Estado no es sólo un evento planificado desde el interior. Los actores actuaron en el país según un guion que había sido escrito desde el extranjero”.
Erdogan acusa al predicador Fethullah Gülen, un exaliado que actualmente vive exiliado en Estados Unidos, de ser el cerebro del levantamiento frustrado.
La ruptura entre Gülen y Erdogan se remonta a 2013, cuando estalló un escándalo de corrupción que afectó a familiares del presidente turco. Erdogan, por aquel entonces primer ministro, acusó a Gülen de haber fabricado este caso.
Al día siguiente del golpe, el poder islamo-conservador del presidente Erdogan inició una verdadera caza de brujas contra los supuestos partidarios del predicador, despidiendo a miles de trabajadores de sectores como la justicia y la educación, cerrando medios de comunicación y deteniendo a periodistas, militares y jueces. Más de 18 mil personas fueron detenidas provisionalmente.
El jefe de Estado turco reaccionó en particular contra la decisión de las autoridades alemanas que le prohibieron dirigirse a través de un video a sus partidarios reunidos en Colonia (oeste de Alemania) durante una manifestación de apoyo a Ankara.
Además, reprochó a Berlín que sí permitiera expresarse por videoconferencia a responsables del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, rebeldes kurdos), que combate contra el ejército turco desde que expirase un cese el fuego en julio de 2015.
El PKK es considerado como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea (UE).
Golpe fallido pero mortal
Más de 240 personas murieron durante el intento de golpe de Estado militar en Turquía, y un promedio de 3000 militares fueron detenidos por estar relacionados con esta intentona.
Esta tentativa generó una ola de inquietud a escala mundial, y desde Washington el presidente Barack Obama llamó a todas las partes a apoyar al gobierno “democráticamente electo” del presidente Recep Tayyip Erdogan.
Turquía y su mayoría silenciada
En el más reciente Índice Mundial de Libertad de Prensa, Turquía alcanzó el lugar número 151 de entre 180 países, y en un artículo reciente del Índice sobre la Censura se advirtió que el país enfrenta la “extinción” inminente de la prensa libre bajo el gobierno de Erdogan, que ha permanecido en el poder desde 2002, trabajando tres períodos como primer ministro antes de obtener 52 por ciento de los votos para convertirse en presidente en 2014. Actualmente, Turquía es el quinto país con más reporteros encarcelados.