Desde
que Airbnb apareció en 2008, fue inmediata la popularidad que surgió entre los
viajeros jóvenes, y la industria hotelera se dio cuenta.
A
los hoteles les va bien; cifras de tarifas y ocupación de 2015 son prueba fiel
de ello. Aún así, no están cómodos con la competencia que se viene cocinando
con la novedosa manera que caracteriza a Airbnb de recibir turistas, ahora en
el área de las corporaciones.
Airbnb
es una red de huéspedes y anfitriones que cuenta con más de 2 millones de
afiliados en todo el mundo, su más reciente área de negocios es, justamente, la
clientela que hace viajes de negocios, exclusiva hasta ahora de los hoteles.
Los
datos duros para apreciar el panorama general lo ofrece Phocuswright, empresa especialista
en investigación de viajes: una de cada tres personas que viajaron por placer
en 2015 se hospedaron en un alojamiento particular, un marcado incremento
frente a 2011 cuando uno de diez utilizaba este servicio. Además de que las
cuentas son alegres para Airbnb, 31% de quienes utilizaron la red en los
últimos dos años lo hicieron por negocio.
Los
hoteleros notan cambios en las preferencias de los consumidores, lo que detona
la aparición de nuevas marcas con espacios más acogedores y aplicaciones más
atractivas. Amplían el portafolio e incluyen firmas diseñadas específicamente
para los viajeros conocidos comomillennials,así como los que prefieren menos
servicios y más conectividad, tanto en el aspecto tecnológico como en el
social.
“Este
consumidor no viaja para pasar el tiempo en su habitación, quiere acceso a
espacios comunes”, señaló Tina Edmundson, jefe global de marca y estilo de
vida en Marriott International.
“Muchas de las tendencias en las empresas
tradicionales de hospedaje se están acelerando a causa de Airbnb, lo que
significa que hay menos uniformidad”, señaló Hanson, profesor del Centro
Jonathan M. Tisch de Hotelería y Turismo, de la Universidad de Nueva York.
“Hace diez años las obras de arte y la decoración de un hotel en Honolulu y de
otro en Nueva York podían ser idénticas. Ahora las marcas reconocen que los
huéspedes quieren tener una experiencia más genuina y prefieren un lugar que
refleje más la cultura local”.
Si
en el hotel de siempre aparecen detalles únicos, aspectos más personales, una
marcada tendencia a salir de la uniformidad, es probable que el cambio se le
deba a la
comunidad de huéspedes y anfitriones.