Plantea como límite la zona de tolerancia para fraccionar

Para el titular de la PROESPA,
Carlos Martín Clemente, en caso de que se quiera construir un fraccionamiento en
el área aledaña al arroyo de Cobos el tope máximo debiera ser la zona de
tolerancia, pues desde su perspectiva si se pretende construir más allá es
necesario un estudio profundo para evitar daños en esta área natural.

“Más para allá habría que evaluar
bien que es lo que podría pasar, a lo mejor poniendo una condición para que no
se afectara la masa forestal, que fuera en zonas que ya tuvieron algún grado de
degradación pudiera hacerse”, puntualizó.

El trámite por el momento está en
manos de la SEMARNAT que son quienes podrían llegar a otorgar el cambio de uso
de suelo, sin embargo, el trámite no concluye en esta etapa, enseguida los
promotores tendrían que hacer trámites ante las autoridades estatales
específicamente la Secretaría del Medio Ambiente y a SEGUOT que son quienes
aprobarían el Manifiesto de Impacto Ambiental y el permiso de construcción,
respectivamente.

“Aún cuando la SEMARNAT autorice
cambio de uso de suelo ahí, eso no quiere decir que gobierno del estado lo
autorice porque no son vinculatorias las autorizaciones, no podrían construir,
lo único que podrían hacer sería desmontar”.

Otra consideración que según Martín
Clemente las autoridades deben considerar es que el fraccionamiento sea de baja
densidad para evitar que una gran cantidad de personas habiten en esta área
porque finalmente el daño no implica sólo la construcción del área habitacional
sino sobretodo los servicios y el desarrollo de quienes vivan ahí.

El funcionario estatal dijo estar
consciente de la presencia de animales como el lince, vestigios arqueológicos y
la propia riqueza de los cauces aún cuando hay ciertas zonas muy impactadas por
la explotación de material, sin embargo mientras los trámites estén en proceso
y las autoridades no hayan emitido su determinación final, existen
posibilidades de que se fraccione.