A 47 años de que el primer
hombre colocara un pie en sobre la superficie lunar, un grupo de investigadores
de la Universidad del Estado de Florida llevó a cabo un nuevo método con el que
reveló el verdadero riesgo de viajar al espacio, mostrando que el 43 por ciento
de astronautas que viajaron a la Luna murieron por padecimientos cardiacos.
Anteriormente, los estudios
realizados se basaban en comparaciones entre astronautas y ciudadanos promedio,
en la que destacaban los primeros por poseer gran condición física y acceso
exclusivo a la medicina más avanzada, por lo que se concluyó que, a menos de
que el cohete se estrellara, quien viajaba al espacio tenía mayor esperanza de
vida y ser astronauta no representaba ningún riesgo para la salud.
El equipo de especialistas de
la Universidad, Liderado por Michael Delp, cambió las variables antes utilizadas,
realizando nuevas comparaciones entre la salud de navegantes espaciales de diversas
misiones y astronautas que formaron parte de la Misión Apolo, viajes
específicos a la Luna.
Los resultados de la investigación
publicada el jueves pasado en la revista Scientific Reports, mostraron que los
únicos humanos que hasta ahora han viajado a la Luna, presentaban un riesgo
mayor que aquellos que no rebasaron la magnetósfera de la Tierra, entre 4 y 5
veces más alto.
Los científicos expusieron a
ratones a la misma cantidad radioactiva a la que debieron estar expuestos los
cosmonautas durante seis meses, equivalente a 20 años humanos. Los roedores sufrieron
daños en las arterias, del tipo que produce la enfermedad aterosclerosis.
La investigación se ha
realizado con el objetivo de planificar futuras misiones espaciales de larga duración,
con una primera parada en la Luna y otra en Marte. En este tipo de odiseas, los
astronautas quedan sin protección del campo magnético de la Tierra, expuestos a
fuentes de radiación ionizante, rayos que pueden dañar el ADN y que pueden
incrementar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.