Hackers detrás de juguetes inteligentes

Muchos
nuevos juguetes están conectados a internet, emplean reconocimiento del habla,
tienen datos del usuario, el pequeño de la casa, al que los hacker empiezan a
poner en su mira.

Las cifras
dan miedo; el año pasado, el fabricante de juguetes digitales Vtech,
establecido en China, reconoció que los cibercriminales habían accedido a los
datos personales de 6.4 millones de niños.

Y si los números asustan, los investigadores
demostraron que los hackers pueden tomar el control de las muñecas conectadas.
Todavía no tienen muy claro el panorama; primero hacen el negocio y luego, a
veces, se detienen a otear las posibles consecuencias de las novedades
tecnológicas.

Destacan
dos casos en particular: Dino, un dinosaurio conectado a la nube y habilitado
con WiFi, que emplea reconocimientos de habla Watson de IBM (sistema
informático de inteligencia artificial capaz de responder preguntas formuladas
en lenguaje natural) que escucha con atención las dudas del pequeño y las
disipa, y Hello Barbie, de Mattel, que también emplea reconocimiento del habla
y sube grabaciones de voz a la nube. Ambos funcionan de forma similar a los
asistentes virtuales, como Siri, de Apple y Alexa, de Amazon.

En
Estados Unidos hay regulación sobre la materia, lo malo es que ya suena
obsoleta; la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Línea (COPPA, por
sus siglas en inglés) se promulgó en 1998 para proteger a los niños de los
peligros de compartir informaciones personales en línea, y otorgar a los padres
el control sobre los datos de sus hijos. La Comisión Federal del Comercio de
Estados Unidos es la encargada de hacer cumplir la COPPA

Lo
peligroso es que la COPPA no es lo suficientemente específica ante el cada vez
más vasto y creciente abanico de capacidades tecnológicas de los juguetes. Los
nuevos diseños, cargados de las más sofisticadas aplicaciones, se escapan de
las líneas concretas de una reglamentación que se pensó hace casi 20 años.

COPPA
regula los servicios en línea “dirigidos a menores de 13 años que recopilan,
emplean o divulgan informaciones personales de los niños”. Cierto, incluye juguetes
como Dino y Hello Barbie, el reclamo es que también deberían regularse
aplicaciones como Siri y Alexa, y cualquier otra que recopile datos en línea, y
revisar con mayor detenimiento qué otras son usadas por niños cada vez más
pequeños, e incluirlas en las normas de seguridad.