Las personas emitimos luz, literalmente

Por décadas se ha estudiado el tema de que la
vida, en los términos más amplios, contiene una energía intrínseca que se
visualiza en forma de radiación electromagnética, mejor conocida como luz, y
que puede ser captada y medida.

Esta luz celular no tenía nada que ver con el
halo energético, también llamado aura, que se puede percibir con la cámara
Kirlian; un equipo capaz de plasmar en una imagen el efecto corona de cualquier
objeto u organismo al aplicar un campo magnético sobre una placa.

En 1923 Alexander
Gurwitsch descubrió que los campos morfogenéticos (los que ordenan la naturaleza)
emitían una luz ultra débil dentro del rango de la luz ultravioleta. El hallazgo,
polémico y visionario, cayó en el olvido hasta que en la década de los 70, el
científico alemán Fritz Albert Popp lo retomó.

Popp confirmó las observaciones de Gurwistch y
logró comprobar, utilizando tecnología defoto-multiplicaciónultra sensible, que el ser humano sí emite
luz. Explica que prácticamente todos los organismos emiten luz a un ritmo
estable desde unos pocos fotones por célula al día hasta varios fotones por
organismo por segundo; los organismos son emisores y, casi es seguro, también
receptores de señales electromagnéticas que parecen esenciales para su
funcionamiento.

La teoría de Popp sugiereque las células almacenan la luz del Sol y la que reciben de otros organismos, y que
el tiempo que logran almacenarla está relacionado con la duración y la salud de
la célula. Lo anterior aplica también a la fuerza nutritiva que tienen los
alimentos: “Es muy probable que la calidad de
la comida sea mejor cuanto mayor sea su capacidad de almacenar luz”.

Otro famoso científico, el austriaco Erwuin
Shrödinger, postuló que las células vivas conservan altos niveles de
organización absorbiendo ‘orden’ del ambiente, que proviene de la luz del Sol.
Y se le suma la visión –hasta cierto punto poética– de Popp de que las células
antes de morir incrementan su radiación biofotónica de manera exponencial, como
si fueran supernovas. Es decir, la célula muere cuando pierde su capacidad de
almacenar. Se apaga la luz, se va la vida.