¿Por qué los árboles no nos salvarán del cambio climático?

Los árboles pueden frenar el calentamiento de nuestro planeta retirando carbono del aire, pero solo si están sanos. Y muy pronto –en ciertos casos, alrededor de 2050-, los veranos cada vez más prolongados y calurosos podrían debilitar a los árboles de toda América del Norte más allá de cualquier posibilidad de recuperación, convirtiéndolos incluso en fuentes de carbono.

Tal es la conclusión de un nuevo y ominoso estudio publicado el miércoles en la revistaEcology Letters. “Es como un termostato arruinado”, dijo Margaret Evans, profesora asistente de investigación en el Laboratorio de Investigación de Dendrocronología (LTRR) de la Universidad de Arizona, y autora principal del estudio. 

“Los bosques actúan como sumideros de carbono al tomar dióxido de carbono de la atmósfera, pero cuanto más se calienta el clima, más lento es el crecimiento de los árboles, menos carbono capturan, y más rápido cambia el clima”.

Evans y sus colegas usaron más de 2 millones de registros históricos de anillos de crecimiento de árboles de toda América del Norte, una medida utilizada para averiguar cuánto creció un árbol en un año determinado, y luego hicieron referencias cruzadas con las condiciones climáticas anuales de ese año para hacer proyecciones sobre cómo correspondería el clima futuro del planeta con el crecimiento arbóreo de los próximos años.

Resulta que aunque las temperaturas más cálidas pueden ser beneficiosas para el crecimiento de los árboles a corto plazo, hay un punto de inflexión a partir del cual un aumento del calor resulta perjudicial. Por ejemplo, los investigadores afirman que, en el suroeste de Estados Unidos, así como en el interior de Canadá y Alaska, la tasa de crecimiento de los bosques podría desacelerarse hasta en 75 por ciento como consecuencia de las temperaturas de verano más altas. Y a la larga, eso podría conducir a la muerte de los árboles.

“Aquí se observa un ciclo de retroalimentación crítico y potencialmente perjudicial”, declaró Noah Charney, investigador de la Universidad de Arizona, y otro autor del estudio. 

“Cuando la tasa de crecimiento de los árboles disminuye en respuesta a estresores ambientales, como el frío o la sequía, pueden resistir durante algunos años, pero con el tiempo agotan sus recursos y se vuelven mucho más susceptibles a los estresores adicionales, como el daño por fuego, una gran sequía o plagas de insectos”.

Con el tiempo, el calor estresará a los árboles llevándolos al punto de quiebre. Por ejemplo, importantes modelos climáticos habían proyectado que los enormes bosques boreales de Alaska florecerían y se harían más verdes conforme el planeta se calentara, explicó Valerie Trouet, profesora asociada de LTRR y otra autora del estudio. “En vez de ello, se están volviendo pardos”.

Contábamos con que esos bosques actuarían como importantes sumideros de carbono para evitar lo peor del cambio climático del futuro. No obstante, cuando el equipo corrió sus simulaciones, halló todo lo contrario.

“Se esperaba que las temperaturas más cálidas tuvieran una influencia positiva en los bosques boreales, pero no vemos eso, en absoluto”.