El Huffington Post publicó ayer una columna escrita por la actriz en la que expresa claramente su hartazgo por
los rumores que desde hace muchos años giran en torno a ella, pero no sólo por
lo molesto que resulta para ella, sino porque considera que afecta a la mujer en
general.
“La deshumanización y el escrutinio al
que sometemos a las mujeres es absurdo e inquietante. La forma en que me
retratan los medios de comunicación es simplemente un reflejo de cómo siempre las mujeres somos encajonadas en un estándar de belleza retorcido”, escribió, añadiendo que a las niñas
se les enseña que sólo son atractivas si están delgadas o si tienen una
excepcional belleza.
Y recalcó que son especialmente las
noticias del espectáculo las que contribuyen a crear estos estereotipos de
mujeres que sólo valen por su belleza: “Antes pensaba que los tabloides eran
como cómics, sólo una telenovela para quienes no tenían nada que hacer. Pero ya no, porque la realidad es el acoso y la deshumanización que
padezco de primera mano desde hace décadas”.
Pero las historias que cuestionan si está
embarazada o no, si es grasa o un bebé lo que tiene en el vientre, son las que más le molestan, ya que siente que perpetúan el mito de
que las mujeres necesitan tener hijos para ser felices.
“Estamos completas con o sin pareja, con
o sin un hijo. Tenemos la oportunidad de decidir por nosotras mismas lo que es
bello cuando se trata de nuestros cuerpos. Esa decisión es nuestra y sólo
nuestra. Cada quien determina su propio final feliz”.
Y concluye su texto diciendo que sabe que
es difícil que los tabloides cambien sus prácticas, sin embargo invita a que sean
los lectores quienes cambien su atención hacia esas historias y mensajes
tóxicos. “Tenemos la oportunidad de decidir cuánto
de todo esto queremos consumir, y tal vez algún día la prensa rosa se verá
obligada a ver el mundo a través de una lente diferente, más humanizada, porque
los consumidores simplemente han dejado de comprar tantas mentiras”.