No
hubo una tercera vez para el poderoso capo Joaquín “El Chapo”
Guzmán. Ante la fuerte ola de rumores en redes sociales de que el líder del
cártel de Sinaloa se había fugado por tercera vez de prisión, el gobierno
mexicano hizo pública una foto del narcotraficante dentro de la cárcel de
Ciudad Juárez.
“Para
los rumores, una imagen”, publicó en Twitter el secretario de Gobernación,
Miguel Ángel Osorio Chong, la noche del viernes.

La
fotografía, una captura de pantalla de una computadora aparentemente de las
cámaras de seguridad del penal, muestra a “ElChapo”
vestido con un uniforme de recluso beige y sentado solo con la mirada absorta
en una mesa de lo que parece una área común del interior del penal, de paredes
blancas.
Hay
cuatro puertas detrás de él y custodios a quienes no se les ve el rostro.
La
Comisión Nacional de Seguridad (CNS) también se sintió obligada a emitir un
breve comunicado de prensa que decía: “el interno número 3912 se encuentra
recluido en su celda, ubicada en el ala de máxima seguridad del Centro
Penitenciario”.
Desde
el ingreso del capo a la cárcel, la CNS “estableció un riguroso esquema de
vigilancia apegado a los Derechos Humanos”, añadió.
La
primera vez que Guzmán escapó de una prisión de máxima seguridad fue en 2001,
en el penal de Puente Grande, en Jalisco, supuestamente escondido en un cubo de
la ropa sucia.
Trece
años después fue detenido y, en julio de 2015, volvió a fugarse a través de un
túnel kilométrico cavado debajo de su celda en la prisión de El Altiplano,
cerca de la Ciudad de México.
“El Chapo”,
de 59 años, fue recapturado en enero y volvió a ser internado en El Altiplano.
Pero,
en mayo, fue trasladado de forma inesperada al penal de Ciudad Juárez con el
argumento oficial de que era parte de la rotación regular de presos y también
para mejorar la seguridad de esa cárcel.
Actualmente,
la defensa del capo ha presentado varios recursos para evitar que sea
extraditado a Estados Unidos, algo que el presidente Enrique Peña Nieto
considera una prioridad.
Joaquín Guzmán Loera está solo
“La celda es pequeña. No más de nueve metros
cuadrados. Un ventanuco dispara una luz azulada en la estancia. Hay un lavabo
metálico, una taza, dos rollos de papel higiénico y, en una esquina, un
camastro con un antifaz. El Chapo lo usa para dormir.En ese espacio pasan
lentas las horas”, publicó el diario El País en una reconstrucción de la vida
del capo en prisión.
Hace dos meses que “El Chapo” Guzmán llegó a la
prisión de maxima seguridad de Ciudad Juárez, tras haber estado nuevamente en
el penal de donde se fugó, El Altiplano.
“En El Altiplano, las reuniones de El Chapo con
los abogados, los vis a vis y las visitas a la enfermería obligaban a sacarle
del perímetro central. Esos paseos fuera del anillo blindado ofrecían un punto
de fuga. ‘Eran una rutina peligrosa’, señala una fuente policial”, añade El
País.
Bastó este hueco en la seguridad para llevarle a
Ciudad Juárez, donde “se clonó el blindaje de El Altiplano. En el interior, 75
agentes se dedican exclusivamente a su custodia; en el exterior, 600 policías y
soldados”.
Como en
las películas, el observado narcotraficante se pone a jugar ajedrez contra él
mismo, y lee a ratos: El Quijote, Una vida con propósito y El caballero de la
armadura oxidada son algunos de esos libros que guarda en su celda.
Ante el
miedo por una nueva fuga “las cámaras le siguen continuamente. Graban sus movimientos. Y los de
sus guardias. Como en un juego de espejos, no hay vigilante que no sea vigilado”,
afirma el diario.
“El Chapo lo sabe. Habla poco. Sus abogados han
denunciado sus condiciones de aislamiento (…) Los encargados de su custodia
aseguran que se encuentra bien, aunque admiten que se evita por todos los
medios que entre en contacto con los guardias. El protocolo es estricto. En El
Altiplano un funcionario le preguntó si era su cumpleaños y fue despedido. El
líder del cártel de Sinaloa, a juicio de las fuerzas de seguridad, es tóxico.
Su proximidad corrompe. Lleva toda la vida rompiendo voluntades. El plomo o la
plata. Es lo que ofrece. Incluso si le tienen esposado y con un revólver
apuntándole”.
Trato inhumano, afirman sus abogados
“Se está volviendo a agravar la
situación del Chapo Guzmán en la cárcel, le exigen que duerma boca
arriba. Si se tapa la cara lo despiertan, si cruza los brazos lo
despiertan”, aseguró el abogado del capo José
Refugio Rodríguez,
en entrevista con Ciro Gómez Leyva.
Rodríguez dijo que “‘El Chapo’ solicitó de su
puño y letra a un juzgado que se hagan públicos los videos de las condiciones
en la que lo tienen en el penal deCiudad
Juárez,
pero se rechazó su petición porque eso afecta la seguridad nacional por los
penales”.
El abogado informó también que ya se definió a William Stuttgart como
el abogado de el capo en Estados Unidos ahora que lo extraditen.