¿Por qué EE. UU. aún batalla con los accidentes de tránsito?

Una tarde de sábado en diciembre de 2013,
Paul Walker, estrella de la película Rápido y furioso se sentó en el asiento del
copiloto de un Porsche Carrera GT modelo 2005 tras asistir a un evento de
beneficencia de conducción de vehículos de juguete. Más tarde, el auto se
estrelló contra un poste de luz y se incendió, matando a Walker y al conductor.
Aunque la muerte de Walker tenga un perfil más alto que la mayoría, ese mismo
año, unas 32,000 personas murieron en accidentes de tránsito en Estados Unidos.

Aunque esa cifra representa una disminución
en comparación con las que se observaban hace una o dos décadas, en un informe
publicado por los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades
(CDC, por sus siglas en inglés) se muestra que Estados Unidos aún batalla con
los decesos provocados por accidentes automovilísticos, en especial si se
compara con otros países.

De 2000 a 2013 (que son los datos más
recientes de que se dispone para todos los países), el índice de muertes por
accidentes automovilísticos en Estados Unidos disminuyó en una cantidad
aparentemente impresionante de 31 por ciento, a tan sólo 10.3 por cada 100,000 habitantes.
Sin embargo, este índice sigue siendo, por mucho, el más alto entre los 20
países comparados en el informe de los CDC, entre los que se encuentran
Francia, Alemania, Irlanda, Suecia y el Reino Unido, junto con Israel, Japón,
Canadá y Australia. En los países incluidos en el estudio se produjo una caída
en el número de muertes por accidentes automovilísticos de 56 por ciento
durante el mismo periodo. En el informe se encontró que si el índice de muertes
en Estados Unidos coincidiera con el promedio de los 20 países en 2013, “se
hubieran perdido al menos 18,000 vidas menos y se habrían ahorrado
aproximadamente 210 millones de dólares en gastos médicos directos.”

“Es importante no compararnos con nuestro
pasado, sino con nuestras posibilidades,” señala Debra Houry, directora del
Centro Nacional para la Prevención y Control de las Lesiones, dependiente del
CDC. “Al ver que otros países de altos ingresos se han obtenido mejores
resultados, sabemos que nosotros también podemos hacerlo mejor.”

Existen tres factores que contribuyen a los
altos índices de muertes relacionadas con vehículos automotores en Estados
Unidos, de acuerdo con Houry: conducir a altas velocidades (el cual constituye
un factor en 29 por ciento de las muertes por accidentes automovilísticos en Estados
Unidos), alcohol (que es un factor en 31 por ciento en las muertes ocurridas en
este tipo de accidentes en Estados Unidos), y no utilizar cinturón de seguridad
y asientos especiales para niños y bebés (un factor que contribuyó a que se
produjeran 9,500 muertes en accidentes carreteros).

“Es inaceptable que 90 personas mueran cada
día en nuestros caminos, especialmente cuando sabemos qué es lo que funciona
para evitar los choques, las lesiones y las muertes,” señala Erin Sauber-Schatz, de los CDC. “Es posible salvar
alrededor de 3,000 vidas cada año aumentando el uso del cinturón de seguridad
hasta alcanzar el 100 por ciento, y es posible salvar hasta 10,000 vidas cada
año si se evita que las personas conduzcan bajo la influencia del alcohol.”

Entre las soluciones propuestas por los CDC
está alentar a los conductores y a los pasajeros a “utilizar un cinturón de
seguridad en todos los asientos y en cualquier recorrido, sin importar lo breve
que sea”; asegurarse de que los niños se encuentren adecuadamente sujetados en
asientos especiales; evitar beber y conducir, y obedecer los límites de
velocidad y evitar las distracciones como enviar mensajes de texto y hablar por
teléfono. Los CDC también sugieren una variedad de medios legales para fomentar
esta conducta, desde nuevas leyes estatales que ordenen que todos los pasajeros
usen el cinturón de seguridad hasta exigir el uso de tecnología de bloqueo de
encendido que impida que el conductor encienda el auto si no pasa una prueba
con el alcoholímetro en el caso de las personas que hubieran sido condenadas
por conducir en estado de ebriedad.

En el informe también se menciona el enfoque
de “visión cero” a la seguridad vial que se originó en Suecia y cuyas variantes
ya han sido adoptadas en varias ciudades de Estados Unidos, entre ellas, Nueva
York. En Suecia, por ejemplo, los cambios comprenden un mayor uso de cámaras
detectoras de velocidad, un aumento en la realización de pruebas al azar con el
alcoholímetro y la instalación de barreras protectoras contra choques en los
caminos rurales.

Ken Kolosh, director de estadísticas del
Consejo de Seguridad Nacional dijo a Newsweek que el
informe de CDC coincide con otras investigaciones recientes que sugieren que
Estados Unidos está por detrás de otros países en lo que respecta a la
seguridad vial.

“Estados Unidos es más grande y difícil de
comparar con otros países. Sin embargo, dado que somos demasiado grandes, las
pequeñas mejoras que hagamos [producirán] un notable descenso en el número de
vidas perdidas,” afirma Kolosh.

“Esto debe ser una señal de alarma,” añade. “Estados
Unidos no siempre es el mejor en todo, y por ello, debemos
mejorar.”