Otra
dirigente ambientalista del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e
Indígenas de Honduras (Copinh) fue asesinada a machetazos por desconocidos,
denunció este jueves la organización.
El
Copinh dijo en un comunicado que “el cuerpo sin vida de Lesbia Janeth
Urquía Urquía fue encontrado el miércoles en un botadero de Marcala”,
departamento de La Paz, 150 km al oeste de la capital de Honduras. Añadió
que Urquía, de 49 años, fue secuestrada el martes anterior y luego asesinada
“de un machetazo en el cráneo”.
“El asesinato de la Lesbia Yaneth se da suspicazmente en el marco de un
proceso de “consulta” llevado a cabo por el gobierno de Honduras acerca de la
aprobación del proyecto de ley de reglamentación del mecanismo de la Consulta
Previa, Libre e informada a la que tenemos derecho las comunidades indígenas
amparadas en la legitimidad de nuestra historia y el convenio 169 de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT), estas reuniones en las que el gobierno pretende impulsar su
propuesta de ley se llevaron a cabo en el municipio de Marcala los días 4 y 5”, dice el comunicado.
Sin
señalar directamente un responsable, el Comité indicó que la dirigente del
Copinh formaba parte de un grupo opuesto a un proyecto hidroeléctrico sobre el
río Chinacla que cruza por poblaciones de indígenas lencas del oeste de
Honduras.
Su
muerte ocurre cuatro meses después del asesinato a tiros de la ambientalista
Berta Cáceres, coordinadora de la misma ONG, reconocida por su lucha contra un
proyecto hidroeléctrico sobre el río Gualcarque, también en territorio Lenca.
“Con la fuerza ancestral de Berta, Lempira, Mota, Etempica, Iselaca se
levantan nuestras voces llenas de vida, justicia, libertad, dignidad y paz. ¡Lesbia Yaneth vive, la lucha sigue! ¡Berta vive, la lucha sigue!”, canta el documento de la Copinh.
Cinco
sospechosos están detenidos por la muerte de Cáceres. Entre ellos, un empleado
de Desarrollos Eléctricos S.A (DESA), empresa que había sido denunciada por
Cáceres de amenazarla de muerte.
Otro
dirigente de la organización medioambiental, Tomás García, fue asesinado días después del asesinato de
Cáceres, por causas y autores aún desconocidos.