El infierno de Estambul

Estambul.— Habitantes de esta ciudad cargan un ataúd, cubierto con la bandera nacional turca, donde descansan los restos de Hamidullah Safar, una de las víctimas del ataque suicida en el aeropuerto de Estambul el pasado 28 de junio. Al cierre de esta edición, el número de muertos por el triple atentado suicida y el ataque armado era de 44, incluidos 19 extranjeros. El pasado jueves, la policía turca detuvo a 13 sospechosos, entre ellos tres extranjeros, muy probablemente relacionados con el grupo yihadista Estado Islámico. Este nuevo atentado en Estambul, el cuarto y más mortífero en un año en la primera ciudad del país, conmocionó a Turquía y fue condenado por numerosas capitales. El diario de oposición Cumhuriyet criticó al gobierno y se preguntó: “¿Alguien va a dimitir?”. El rotativo recordó que después de los atentados en el aeropuerto y el metro de Bruselas en marzo, dos ministros presentaron su dimisión. El modus operandi de los atentados en Ataturk recuerda los ataques yihadistas de noviembre en París (130 muertos) y de Bruselas (32 muertos). Estambul y Ankara han sido golpeados desde el año pasado por una serie de atentados que dejaron 260 muertos y han creado un clima de fuerte inseguridad.