De acuerdo a cifras de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), en México hay 23,424 diferentes especies de seres verdes, 535 de mamíferos,
más de mil de aves, 804 de reptiles y 361 diferentes anfibios.
Sin embargo, esta cifra tiene su lado oscuro, y es que es que
en el país se ha perdido poco más de 50 por ciento de los ecosistemas naturales y existen actualmente 2,606 especies amenazadas; datos que colocan a México en uno de los puestos más altos a nivel mundial.
Un ejemplo de cómo se
degradan y pierden especies y ecosistemas se evidencia en las Islas Marietas,
en el estado de Nayarit, que desde mayo prohíbe acercarse a sus playas a
cualquier embarcación.
Las Marietas son la ‘cola’
de la Sierra Madre Occidental que se mete al Océano Pacífico, y que sale en
pequeñas formaciones. En una se encuentra la famosa Playa del Amor, que se deja
ver por un gran hueco hecho en la roca. La razón que esgrime la Conanp (Comisión Nacional
de Áreas Naturales Protegidas) para la restricción es el daño al ecosistema por
el anclaje de embarcaciones, el buceo masivo y la concentración de visitantes
en un solo sitio, con la basura que representan; sólo en Semana Santa la isla
recibió un promedio de más de mil visitantes diarios con máximos de hasta tres
mil, cuando se supone que su capacidad máxima es de 625.
Por fortuna, dependencias oficiales e instituciones académicas se
aplican ya en la restauración ecológica de las Marietas para lograr la
recuperación natural del ecosistema (más de diez especies de corales y 115 de
peces).
Pero así como las cifras tienen dos caras, igual las acciones. Por un
lado se arreglan uno sitios, y por otro (Topolobampo, por citar uno nada más)
dejan crueles cicatrices en los registros. Según la Conabio (Comisión Nacional para el
Conocimiento y Uso de la Biodiversidad), ya no quedan ejemplares de la foca monje del Caribe, del
carpintero imperial de la Sierra Madre Occidental, del oso grizzly, así como
varias especies de y otros animales más de agua dulce.