El alto contenido de arsénico que contiene el agua que consume la población infantil en Zimapán está sometiendo a los menores a un proceso de envejecimiento acelerado cuya implicación será que cuando cumplan 20 años, tendrán padecimientos de una persona de 70, revelan los resultados de un estudio del Centro de Investigación y Estudios Avanzados.
Luz María del Razo, titular de la investigación, dijo en entrevista que hay signos inequívocos de un grave daño, que es adquirido desde el propio vientre de la madre durante su gestación y que deberá ser atacado con la ingesta de agua no contaminada y una buena alimentación, aunque lamentó que este fenómeno de salud se encuentra entre la población más pobre.
En un grupo seleccionado de niños menores a cinco años, fueron tomadas muestras de orina y sangre, cruzadas con el agua que beben en su hogar. Esto mostró que hay un alto índice presente de arsénico, que provoca, entre otras enfermedades, las de carácter cardiovascular e hipertensión. “Y bien sabemos también de los efectos cancerígenos que produce el exceso de arsénico”, dijo.
La especialista urgió que las condiciones alimenticias y de la calidad del agua, deben modificarse para evitar que estos males se incrementen.
Al explicar el proceso de investigación del arsénico en la zona, afirmó Del Razo, los contenidos se ha modificado a partir de medidas de mitigación puesto que de 400 bbp han disminuido hasta 70 los niveles, aunque recordó que los parámetros marcados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) rondan los diez.
Estos excesos en la calidad del agua mostraron que los niños tienden a engrosar los conductos cardiovasculares motivando entre otras la hipertensión.
Finalmente, informó la especialista, que este problema no es privativo de Zimapán, debido a la existencia de una fractura en el subsuelo que viaja a Puebla, Tlaxcala y hasta el norte del país.
Problema
Zimapán se sitúa sobre una fractura geológica rica en componentes químicos adversos para el cuerpo humano, tal como el arsénico.
Son 15 mil habitantes que se abastecen de fuentes subterráneas cuyas concentraciones de arsénico son variables, según el reporte.