México siempre ha producido extraordinarios clavadistas, por ello no es gratuito que ostente la reputación de ser una escuela de clavados a escala internacional. En varones son muchos los ejemplos, desde el legendario Joaquín Capilla, pasando por Carlos Girón, hasta llegar a Iván García y Germán Sánchez. Sin embargo, tratándose de mujeres, por unanimidad a Paola Espinosa se le cataloga como la mejor clavadista mexicana de todos los tiempos. Sus logros hablan por sí mismos: dos medallas olímpicas, tres en campeonatos mundiales, nueves metales dorados en Juegos Panamericanos, además de docenas de preseas de todos los colores en competencias de menor envergadura.
Ninguna otra clavadista nacional se acerca a estos niveles y ninguna ha participado en cuatro juegos olímpicos (lo cual ocurrirá en Río de Janeiro). En Pekín 2008 obtuvo el bronce en plataforma sincronizada junto con Tatiana Ortiz; poco después, en los mundiales de Roma 2009, le arrebató el oro a la campeona olímpica Chen Ruolin, y en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 se llevó la plata, también en plataforma sincronizada, esta vez haciendo pareja con Alejandra Orozco.
Pese a tales resultados, Paola confiesa no saber cuál ha sido el mejor momento de su carrera: “No puedo decirte cuál ha sido el mejor porque, de verdad, para mí ha sido el mejor cada uno de ellos, ya que en cada competencia me he sentido plena y con gran capacidad. Yo decía que Pekín, luego dije que Londres, y ahora siento que puede ser Río”.
A poco más de un mes del gran evento, Newsweek en Español conversó con la bajacaliforniana, quien asegura que el haber participado en tres ediciones de los juegos olímpicos (comenzó su actuación en Atenas 2004), su principal “arma” en las fosas brasileñas será la experiencia acumulada todos esos años. “Como ya conseguí dos medallas olímpicas ahora iré mucho más tranquila, relajada y disfrutando más la competencia”.
Paola dice no sentirse presionada pese a que los medios de comunicación y la afición le han colgado las medallas antes de competir. Por el contrario, afirma que quiere más: “En vez de tomarlo como algo malo, me siento orgullosa, lo tomo como un halago, ya que me consideran una carta fuerte para mi país, he conseguido dos medallas olímpicas, pero todavía quiero una más”.

Foto: Antonio Cruz/NW Noticias.
—¿Cuándo fue la última vez que te emocionaste?
—Hace unos instantes que me mandaron un mensaje muy bonito (a Paola se le ha ligado sentimentalmente con el también clavadista Rommel Pacheco).
—¿Tu última gran decepción?
—Hace poco, igual, como uno o dos meses, también en el ámbito personal. Me decepcioné de una persona y se siente peor cuando quisiste a esa persona.
—¿La última vez que sentiste miedo al subirte a la plataforma?
—Hoy, precisamente. Cada vez que uno sube a una plataforma de diez metros da miedo.
—¿Tu último gran sueño?
—Ser medallista olímpica por tercera vez.
—¿Tu último gran clavado?
—En los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, uno de tres y media vueltas adentro en el que predominaron calificaciones de nueve.
—¿La última vez que pasó el retiro por tu cabeza?
—Hace dos años y medio, cuando murió mi papá, pues me pegó mucho y no sabía si iba a poder o no regresar.
Cuando esté compitiendo en Río de Janeiro, Paola Espinosa tendrá 30 años de edad. Habrá sumado para entonces cuatro ediciones de los juegos olímpicos y 25 años de arrojarse a la fosa, tomando en cuenta que comenzó en el deporte cuando tenía cinco años. Río 2016 podría ser el colofón a su brillantísima carrera; sin embargo, la bajacaliforniana no quiere adelantar nada: “Yo no he dicho que son mis últimos juegos, no considero que serán los últimos, todavía tengo que pensar. Mi meta en estos momentos es Río y después ya veré mi futuro”.